La Pluma del CHICKEN

Primero los cinco pobres clembuteroleados, luego un cubano que dijo patitas pa que las quiero y dejó a su selección como novia de pueblo.

La Pluma del CHICKEN 

Primero los cinco pobres clembuteroleados, luego un cubano que dijo patitas pa que las quiero y dejó a su selección como novia de pueblo, abandonando la concentración para quedarse en los United y ahora ocho ticos a los que Lavolpe les dio la mano y le agarraron el bigote. Se supone que tenían una noche libre en la que podían salir a cenar, ir a conocer Manhattan, e incluso visitar alguna amigocha de por estos lares, pero al final resultó que acabaron más borrachotes que La Chupitos. Ese es el bonito entorno de nuestro torneo de selecciones más importante en el área: La Copa Oro. Y para seguir haciendo el caldo gordo, la CONCACAF parece mamá de quinceañera; cuando la chamaca le pide permiso para irse de reventón con una semana de anticipación y se la lleva de lunes a viernes con el clásico “lo estoy pensando, mañana te digo”, para que llegando el día y cuando la pobre escuincla ya tuvo que cancelar le salga con un “bueno, órale”. ¿De qué nos sirve que cuando a la copa le queda una semana a los amigos de Mr. Blazer se les ocurra dar el mentado permiso para que de menos México no tenga que estar completando sus interescuadras con los utileros? Creo que ya de muy poco. El asunto es que así funcionan las cosas en esta zona del planeta y como dicen por ahí, pues aquí nos tocó vivir, ¿no? Lo que sigue siendo una maravilla es la paisanada que anda por acá en Estados Unidos. Así nos estemos derritiendo del calor, se rifa el físico más de dos horas bajo el rayo del sol, para ver unos segundos a sus ídolos en un entrenamiento, o se avienta recorridos de siete horas en coche y compra boletos de más de 100 dólares para apoyar al TRI contra potencias del área como Cuba, El Salvador o Guatemala. Y es que creo que necesitamos tanto ese sentimiento de arraigo en un país que no es el nuestro, que el espectáculo deportivo hasta pasa a segundo término. Por eso es tan buen negocio hacer el torneo aquí y no en México donde difícilmente el Azteca se llenaría en un México vs Cuba con todo y Chicharito. Y aunque la Border Patrol podría darse su festín en todos los estadios donde ha jugado México en la Copa Oro, pues se suman a la pachanga y en ese sentido sí es pura felicidad. Todos llegando en sus trocas, bajando la sombrilla, el asador, el perico, las sillitas y hasta a la abuelita, echarse su famoso BBQ (“bárbiquiu”) dos que tres helodias, luego todo pa adentro de la troca, incluyendo a la abuelita y ¡venga!, a ver a la verde. Así se vive la Copa Oro y mientras son peras o son manzanas, con todo y siendo 17, hay que reconocerle a la selección que están haciendo lo que se espera de ellos, y sin afán de inflar o de vender espejitos, me da gusto notar que le están poniendo los kilos y que la neta, la neta yo no veo que hoy algún otro equipo le pueda toser de frente al cuadro del Chepo. Ojalá no tenga que tragarme mis palabras porque sorpresas te da la vida, pero en lo que he visto aquí, por primera vez en mucho tiempo, el TRI puede ganar esta copa casi caminando, como debería ganarla siempre. Carlos “Chicken” Muñoz está al aire de lunes a viernes de 6:00 a 10:00 y los sábados de las 13:00 a las 14:00 horas por 88.9 Noticias. En twitter: @carloschicken

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