Erase una vez en Coapa

Ya saben que la incertidumbre es el ambiente que impera en el América, pero ahora ya hasta le juegan al mago. Les platicó lo que pasó.

Ya saben que la incertidumbre es el ambiente que impera en el América, pero ahora ya hasta le juegan al mago. Les platicó lo que pasó. Algunos de los representantes de los medios de comunicación aguardábamos a las afueras de Coapa este jueves para tratar de platicar con alguno de los jugadores cuando salieran del entrenamiento (porque desde el lunes han trabajado a puerta cerrada).  Es común el ejercicio de que se abra la enorme puerta metálica del América y al ver la lujosa unidad móvil que se asoma por el pasillo uno grite “Ahí viene Aquivaldo” o “Es el de Navarrete” y así saber a quienes pedirles unos minutos.

Resulta que ayer pasó todo lo contrario, cuando decíamos “ahí viene Vuoso”, aparecía en el deportivo amarillo el “Kevin” Rojas, cuando dijimos “es el Rolfi” sólo era su chofer y entre risas muchos ya hasta decían que se nos estaban escondiendo intercambiándose los coches. En eso, se abrió la puerta y apareció un despampanante Porsche blanco, y al volante Diego Reyes, inmediatamente, amable como siempre, bajó la ventana de su auto y lo primero que dijo fue “no vayan a creer que el coche es mío” todos reímos y algunos creyeron que pecaba de falsa modestia.

Acto seguido se dispuso a dar autógrafos y como si fuera segundo piso del Periférico, comenzó a hacerse la fila de otros jugadores que querían abandonar el nido –nomás por ese día ¡eh!-. El Rolfi en otro auto que no le conocíamos venía detrás, claro, con el vidrio totalmente arriba para no decir ni pio. Cuando por fin se movió Reyes, el Rolfi dio el acelerón como diciendo “ahí se ven chatos” pero sin previo aviso el Porsche blanco se enfrenó de sopetón y aunque usted no lo crea, se bajó Diego Reyes diciendo “No arranca”.

Claro que aficionados, reporteros y colados reímos por lo chusco de la situación sobre todo cuando el camuflado Rolfi, no tuvo de otra más que abrir la puerta de su coche, bajarse, firmar playeras e ignorar las preguntas de los medios. Se acercó al auto parado y haciéndole al mecánico, le picó por aquí y por allá hasta que por fin arrancó, el problema fue que no le apretaron el botón del seguro para que prendiera normal. Dieguito con cara de espantado nomás le dijo “Mejor tú llévate este coche, ¿no?” A lo que Rolfi nomás se rió y regresó a su nave.

MORALEJAS:

1. Nunca dudemos de la palabra de Diego Reyes, efectivamente, se notó que el Porsche no era suyo. 2. La ley de Murphy es cierta, cuando menos quieres que pase algo es cuando más sucede, a Rolfi lo que menos le daban ganas era de darle la cara a los medios, y no sólo tuvo que bajar la ventana, sino bajarse del coche pa ayudar a su brother. 3. Si te prestan un coche de lujo, lee el instructivo, o recuerda que siempre hay botones escondidos debajo del volante o en las puertas. 4. La técnica de confundir a los medios cambiando de coches unos con otros o incluso trayendo prestados de las agencias, no siempre resulta la más efectiva. 5. Después de tanta jalada, seguimos como empezamos, sin que pase nada en Coapa.

Carlos “Chicken” Muñoz está al aire de lunes a viernes de 6:00 a 10:00 y los sábados de las 13:00 a las 14:00 horas por 88.9 Noticias. En twitter: @carloschicken

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