El caso Piterman

El fin de semana pasado se registró un hecho “sui generis” en el estadio de “El Sadar”, casa del Osasuna de Pamplona.

El fin de semana pasado se registró un hecho “sui generis” en el estadio de “El Sadar”, casa del Osasuna de Pamplona. Y es que más allá de la contundente victoria de 3-1 sobre el Racing de Santander, que le permite al cuadro rojillo alejarse de los puestos de descenso, llamó más la atención la presencia de un personaje bastante peculiar que empieza a ser conocido como el Mark Cuban del básquetbol. Su nombre es Dimitri Piterman. Dueño, presidente y el domingo pasado fotógrafo de la página web del Racing, artimaña que le permitió estar a nivel de cancha, luego de que la Federación Española de Futbol le prohibió sentarse en la banca para cumplir las funciones de un utilero falso, ya que su intención era dirigir al equipo junto a Chuchi Cos. Javier Aguirre no lo pudo haber definido de mejor forma: fue un auténtico circo. El inicio del partido se retrasó 5 minutos debido a la presencia de Piterman en el terreno de juego, es decir de supuestamente fungir como fotógrafo, pasó a ser el centro de atención de los reporteros gráficos. Siendo francos, nunca he tomado un curso de entrenador, pero no se necesita ser un genio para saber que un sistema de 4-2-4 ( sin tomar en cuenta al portero), es bastante arriesgado, o más bien demasiado imprudente, aún y cuando el rival de enfrente era uno de los peores equipos en lo que se refiere a la ofensiva. La única diferencia entre Piterman y Cuban, es que el dueño de los Mavericks de Dallas no interviene en el trabajo de Don Nelson, mientras que el naturalizado estadounidense quiere jugar a ser entrenador. Pequeña diferencia que representa el éxito de una franquicia y quizás la perdición de un equipo a punto de irse al infierno de la segunda división.

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