Réquiem por un guerrero

La noticia nos tomó por sorpresa a todos. Es más para serle franco, aún no creo que apenas a sus 31 años edad, el delantero Antonio de Nigris haya pasado a mejor vida.

La noticia nos tomó por sorpresa a todos. Es más para serle franco, aún no creo que apenas a sus 31 años edad, el delantero Antonio de Nigris haya pasado a mejor vida. De Nigris no era el mejor delantero, ni el más técnico, ni el más contundente, pero pocas veces vi a un jugador, a una persona tan persistente. Ese era Antonio de Nigris que probó suerte una y otra vez en el extranjero, con el gol tatuado en la mente. Más allá de ser un personaje que siempre me intrigó por su espíritu aventurero, siempre me sentí identificado con Antonio e incluso llegue a admirarlo por su principal y más importante virtud: nunca se dio por vencido sin importar las adversidades. A continuación reproduzco parte de una nota que publiqué en el Excélsior en el 2007, a propósito de esta virtud: Las noches en Turquía suelen ser largas. Noche a noche, el delantero mexicano Antonio de Nigris se conecta a internet y conversa de manera virtual con familiares y amigos de México a través de ese sistema de mensajes instantáneos ampliamente conocido, pero poco entendido como lo es el messenger. En dicho sistema uno tiene la posibilidad de adoptar un sobrenombre y jugar a ser otro. Antonio de Nigris suele autonombrarse "I am William Wallace", porque se siente identificado con el héroe escocés que en el siglo XIII encabezó la rebelión en contra del yugo inglés y que fue llevado al cine por Mel Gibson. En estos momentos en los que el delantero del Gaziantepspor de Turquía ha sido relegado a la banca por el técnico Erdogan Arica, De Nigris toma fuerza en el ejemplo de Sir William Wallace. "Me gusta el personaje, me siento identificado con él por el coraje y las ganas que tengo de salir adelante. Fue un hombre de mucha pasión, de mucha entrega y es como yo me veo". Desde que emigró a España al Villarreal gracias a su pasaporte italiano y las gestiones que hizo Benito Floro, seguí a De Nigris por todo el mundo. Lo entrevisté decenas de veces. Colombia, Brasil, China (en donde a final de cuentas nunca jugó), Turquía y Grecia. Ubicar a De Nigris, créamelo, era un reto periodísticamente hablando, pero siempre dábamos con él. Siempre amable, risueño, buen tipo.  Necesitaría mucho más espacio para contar todas las anécdotas con Antonio, pero haré el intento. Cuando era joven, Antonio probó suerte en el tenis, en donde lo apodaron como el globero. Algún día entre risas, me platicó que el apodo obedecía a que como no sabía jugar el deporte blanco, respondía todos los embates de sus rivales con globitos. Cuando probó suerte en Colombia con el Once Caldas, estaba un tanto atemorizado por lo que ocurrió a su técnico Luis Fernando Montoya, que fue víctima de un asalto y quedó cuadrapléjico. Le pregunté si iba a regresar a México y me respondió: “Desde luego que no”. En su época con el Villarreal, Martín Palermo me contaba que cuando marcó su primer gol, De Nigris estaba tan emocionado que después de celebrarlo, se puso al revés la playera y no se dio cuenta sino hasta después, cuando el árbitro le reconvino. La última vez que platicamos estaba un poco triste por no haber concretado su regreso al futbol mexicano, en donde sonaba para el Cruz Azul. Me dijo que estaba un poco cansado de tanto viaje y que tenía la firme intención de regresar definitivamente a su natal Monterrey tan pronto tuviera la posibilidad. Aficionado al Internet y al Messenger, De Nigris dejó patente en su último nick (apodo) el amor a su familia: “Como dice mi princesa: no pasa nada, las amo mucho y con ustedes soy feliz” LAS ÚLTIMAS HORAS DE ANTONIO Según los reportes provenientes de Grecia, De Nigris se sintió mal y fue trasladado a un hospital junto a su esposa, Sonia, pero lastimosamente fue demasiado tarde y Antonio falleció. Sólo algo me queda claro y estoy seguro de que así fue: Antonio batalló hasta el último segundo de su existencia, incluso en ese último trayecto de su casa al hospital. A este país y a este mundo, le hacen falta tipos como el buen Toño, porque son de esos que nunca, pero nunca se dan por vencidos. Descanse en paz.

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