Trágico verano

Estos pasados meses han sido una verdadera tortura y dolor de cabeza para la FMF y para toda la afición mexicana. Ha pasado de todo; desde sueños e ilusiones de victoria, de campeonatos hasta...

Estos pasados meses han sido una verdadera tortura y dolor de cabeza para la FMF y para toda la afición mexicana. Ha pasado de todo; desde sueños e ilusiones de victoria, de campeonatos hasta desilusiones, secuestros y multas.

El fútbol mexicano mostró mucho de lo que es capaz en la pasada edición de la FIFA Confederaciones en Alemania, siendo la sorpresa del torneo y dando mucho de que hablar en tierras teutonas. Hasta que se llegó a la misma historia de siempre: quedamos eliminados en penales. En medio de este torneo y de victorias frente a equipos como Brasil, se dio un suceso poco claro y común: se separó de la concentración a los dos defensas cruzazulinos Salvador Carmona y Aarón Galindo por una supuesta falta al “código interno”. Empezaron a rondar misterios y rumores del hecho, declaraciones contradictorias y un aire de suspenso rodeaba a la federación. Todo esto hasta que se declaró sobre el supuesto “doping” de los zagueros mexicanos. Esto llevó a un caos mayor: el por qué se había mentido, el por qué se había ocultado y quiénes eran los verdaderos responsables.

Aún sin tener respuestas claras a los hechos del doping, dio comienzo la Copa De Oro 2005, en la cual México era el campeón defensor, y se esperaba por los medios y los aficionados que repitieran lo hecho hace 2 año después del nivel mostrado en la Confederaciones en Alemania. Se comenzó perdiendo con un rival inferior, se empezó mal y nunca se pudieron levantar los muchachos. Lograron clasificarse primeros, pero Colombia les dio el alto, y una vez más se presentó un fracaso, un fracaso que se suponía debía ser un éxito, una vez mas la historia se repetía.

Y si no fuera poco todo esto, días antes del comienzo del Apertura 2005, el entrenador argentino de la Máquina Celeste, Rubén Omar Romano, fue secuestrado con violencia y aún no sabemos nada sobre su paradero.

El final del cuento fue malo y negro como debía ser para la Federación, a la cual la FIFA sancionó duramente, imponiéndole altas sumas económicas a sus dirigentes y a los supuestos responsables del caso Carmona-Galindo.

En resumen, no fueron tiempos buenos para la selección, para la FMF o para el Fútbol mexicano en general, esperemos que se arreglen los problemas internos, que Lavolpe recupere ese liderazgo que perdió y la confianza de sus jugadores, que la Federación haga los cambios necesarios en sus puestos administrativos y que los jugadores le pongan los kilos al hexagonal final.

Debemos mandarle mensajes de esperanza desde dentro de nosotros a Romano, para que pueda salir bien de todo esto, y sobre todo que el Fútbol Nacional se recupere de este trágico verano.]

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