Cuando un equipo grande se convierte en chico

Cruz Azul lleva años viviendo de recuerdos, ya que son casi dos décadas de proyectos fallidos, falta de resultados e incompetencia en todos los niveles.

Lo que hoy vive Cruz Azul es una pena para cualquier aficionado al fútbol, ya ni los memes parecen chistosos, hasta deberían castigarlos como rudeza innecesaria.

El equipo de Guillermo Álvarez cosecha jornada tras jornada derrotas, ya lleva cuatro consecutivas y, sinceramente, no se ve cómo pueda salir adelante. Las decisiones que se tomaron no solo parecen desafortunadas, sino penosas.

Contratar a Sergio Bueno cuando su currículum no es exitoso fue el primero de varios movimientos erróneos; después, hacer 10 cambios en el plantel tratando de reestructurar, algo que suena descabellado cuando el proyecto de una institución poderosa no se basa en el número de contrataciones, sino en el peso que tengan las pocas que se realicen. Y con la baja de Marc Crosas por lesión, todo se agudiza.

El equipo está perdiendo una identidad que por años ha cosechado; su afición, después de caer ante el América, lo dejó claro. No solo con el "Fuera Bueno", sino también con el reclamo a sus jugadores por el pobre desempeño y a sus directivos por la falta de competencia mostrada en los últimos años.

A Cruz Azul no solo le hace falta un título, también le urge un hombre que pueda dedicarle tiempo de calidad a un proyecto. Hoy el lugar diecisiete en la Tabla General habla por sí mismo.

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