Los celestes, los maltratados del fútbol

La afición de Cruz Azul es, probablemente, la que más sufre de todo el balompié mexicano, con 18 años de malos manejos, jugadores irrelevantes, entrenadores de medio pelo y la vitrina vacía.

¿Cuánto será el tiempo razonable para que un aficionado se harte de su equipo y decida cambiarse o simplemente dejar de seguirlo? Los enamorados del fútbol seguro dirán que nunca, que con el equipo en las buenas y en las malas y hasta el final de los días.

Hay quien hasta pide ser enterrado con la bandera porque desea que el amor sea eterno. Sus argumentos tendrán, pero sinceramente no alcanzo a entenderlos.

Sé que hay equipos como Atlas, con 64 años sin ser Campeón, que cuentan con aficiones leales, acostumbradas a ilusionarse para después caer; sin embargo, los rojinegros (hasta hoy que son parte de Grupo Salinas) no han contado con presupuestos dignos de levantar una corona y sus acercamientos al título los han hecho más apegados a la pasión y las ganas de trascender.

En el otro extremo se encuentran planteles como Cruz Azul. Su poder económico es casi incalculable, respaldados por una cementera que es considerada como la tercera más importante. Por eso año con año se han encargado de invertir, invertir e invertir; pero desde hace 18 años sin éxito.

Es real que no se han cansado de intentarlo, como tampoco se han cansado de hacer las cosas mal.

En el presente torneo se ubican en la antepenúltima posición, solo arriba de Dorados (que acaba de correr al DT Carlos Bustos) y Santos (que sufrió la salida estrepitosa de Pedro Caixinha). La pregunta es: ¿qué los tiene ahí?

La lectura parece clara: su técnico, Sergio Bueno, no tenía experiencia para dirigir una institución de tal nivel, se hicieron 10 cambios en la plantilla, de los cuales solo han funcionado tres y sus Fuerzas Básicas han dejado de pesar sin dar el brinco como referentes del equipo.

El estadio cada vez se encuentra más vacío y el futuro más incierto, pues con la doble Jornada, Sergio Bueno parece haber comprado más tiempo. Además, su directiva ni siquiera se muestra indignada ante los hechos, o por lo menos no lo hace público.

Es entonces cuando me pregunto, ¿hasta cuándo la afición celeste aguantará? Tengo muchos conocidos amantes de Cruz Azul que ni siquiera ponen en duda seguir siendo fieles a su equipo; su actitud sinceramente me sorprende pues no alcanzo a entender cómo soportan el maltrato emocional que los celestes les otorgan.

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