El futbol y los días

Combinar la existencia con el futbol es siempre una aventura emocionante y en ocasiones –hay que decirlo también–, motivo de grandes decepciones.

Combinar la existencia con el futbol es siempre una aventura emocionante y en ocasiones –hay que decirlo también–, motivo de grandes decepciones. Cuando somos espectadores de la contienda, la emoción aparece con mayor claridad durante los instantes previos al inicio del juego. Por algunos momentos nos volvemos protagonistas del partido y, dependiendo de las circunstancias y de la entrega de los jugadores en el campo, decidimos continuar o no con nuestro nuevo rol de futbolista.   Si el partido cumple con nuestras expectativas, no tenemos inconveniente en cambiar de personalidad y convertirnos en Marco Fabián. Si, por el contrario, el duelo adquiere tintes dramáticos e inestables, nuestra conciencia evita cualquier conversión y no permitimos que se nos llame, por ejemplo, Taufic.

Cuando se trata del juego en primera persona, cuando de verdad somos los protagonistas de la batalla, la emoción aparece mucho antes. La noche previa imaginamos las posibles jugadas que marcarán la ruta del triunfo, así como las asociaciones necesarias para eludir al rival y terminar por derrotarlo. Desde mucho antes del silbatazo inicial, nuestra mente emprende un viaje fantástico por las veredas de la imaginación y las jugadas anticipadas.   En estos días de futbol y existencia hemos visto casi cuatro Jornadas del Apertura 2011, la mayor parte de la participación de la Sub-20 –dudo que con el futbol que ha mostrado logre avanzar a Cuartos de Final– en Colombia y un triunfo histórico de la Chivas sobre el mejor equipo del mundo.

Las cuatro Fechas del Apertura 2011 nos han dejado más decepciones que emociones. Sin embargo, el protagonismo de los Pumas y de las Chivas se vuelve una bocanada de oxígeno para quienes creemos en un futbol mucho más honesto y genuino. El común denominador del buen paso de ambos equipos se puede sintetizar en una palabra: cantera. Tanto Pumas como Chivas han vuelto la mirada hacia sus Fuerzas Básicas y, al hacerlo, se han reencontrado con dos atributos esenciales para el juego: el gozo y la burla.   El gozo: la alegría del niño que juega futbol desde la infancia, desde ese espacio de libertad y lealtad incomparables, desde el regocijo del cuerpo y la mente que se lanzan a la aventura de la osadía y la libertad. Y la burla: ese elemento que evita cualquier solemnidad que sólo erosiona y vuelve predecible un juego que busca todo lo contrario.   Los nuevos referentes de Pumas y Chivas son jugadores jóvenes que, arropados por jugadores de mayor edad y con mucha más experiencia, despliegan un futbol sin complejos fincado en un tercer atributo muy importante para el buen futbol: la irresponsabilidad. Sólo los jugadores irresponsables se atreven a inventar nuevas jugadas, nuevas gambetas y nuevos lances. Sólo los irresponsables hacen del futbol un juego emocionante.   La decepción del juego que ha mostrado la Sub-20 proviene justamente de la carencia de estos tres elementos. Los chavos no parece que se estén divirtiendo en el campo. Al no hacerlo, ni tienen la capacidad de gozar una experiencia mundialista ni tampoco la capacidad para volverse irreverentes y resolver situaciones de juego que exigen –gran paradoja– inventiva, irresponsabilidad y, sobre todo, gusto, ese gozo por jugar al futbol. De ahí nace todo, no hay que olvidarlo nunca.   La gran cuota de emoción de estos días nos la regaló Marco Fabián y las Chivas. El par de goles que este jugador le marcó al mejor equipo del mundo quedarán grabados en la historia de nuestro futbol. Me detengo unos instantes en el segundo de ellos porque hizo evidente el buen momento por el que pasan las Chivas. El gol fue todo un alarde futbolero: asociación fraternal entre jugadores, un despliegue frontal veloz y contundente, irreverencia y gozo, sellado todo con una ejecución magistral. Se puede alegar que el triunfo de las Chivas contó con la complicidad de un Barcelona que vino a tomar el sol. Para mí mostró otra cosa: con los incentivos correctos, el futbol que despliegan algunos equipos mexicanos da para compararlos con los mejores clubes del mundo. El tema da para exponerlo en artículos que escribiré en el futuro. Por lo pronto, que quede esa emoción que vino de un cuadro plagado de niños irresponsables.   El futbol ofrece remedios imaginarios. Es por ello que nos apasiona tanto. Por eso recomiendo que además de ver futbol, hay que leerlo y, sobre todo, jugarlo. Es la única forma que he encontrado para equilibrar esa gama de emociones y decepciones que se nos van presentando en nuestro andar por el mundo cerca del futbol.

Diego Gaspar Escritor y Ex-jugador profesional @diegogasparv

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