Identidad

Cuentan las crónicas que el Club América, al igual que muchos otros clubes del balompié nacional...

Cuentan las crónicas que el Club América, al igual que muchos otros clubes del balompié nacional, surgió del impulso y espíritu amateur de la práctica cotidiana y obsesiva de un deporte que llegaba precedido de gran fama europea. Para principios del siglo pasado, entre 1900 y 1915, la práctica del futbol en nuestro país se volvió un asunto de todos los días. Muchos niños y jóvenes se enamoraron del deporte y lo practicaron con gran efervescencia y entusiasmo en los colegios de las ciudades más importantes de nuestra geografía. Empezaron a nacer torneos inter escolares y el influjo del balón y los goles se apoderó del imaginario colectivo. De ese espíritu colegial y amateur surgió el Club América. Gracias a la fusión de dos equipos ligados al Colegio Francés –uno fue el Récord y el otro fue el Colón–, el 12 de octubre de 1916 dos decenas de jugadores se reunieron en los llanos de la colonia Condesa para fundar el equipo América. La liga de aquella época, dominada por el Club España, aceptó al novel club como equipo profesional en la temporada 1917-1918. A partir de ese momento, el Club América empieza a forjar su identidad: es el primer equipo que le arrebata durante cuatro años consecutivos el campeonato liguero al Club España En su filas se forjan jugadores de estirpe amateur y de un gran amor propio: Rafael Garza Gutiérrez alias el Récord (mote que heredó de su equipo de infancia), Enrique Esquivel, Horacio Ortiz, entre muchos otros. En menos de una década, ese equipo forjado a la intemperie de los llanos y tamizado por el pulso siempre honesto del espíritu amateur, se volvió un referente y símbolo de identidad para miles de almas que encontraron en el futbol un consuelo y un motivo de entretenimiento a sus existencias. Hay que decirlo: el Club América tuvo una identidad que hoy ha perdido. Y lo ha hecho de forma dramática. Nadie sabe a qué juega, nadie conoce los valores que persigue, muchos son responsables del abismo en el que se encuentra. No soy de los que cree que para mejorar su rendimiento deportivo el Club América deba hacer una limpia general y partir de cero. Me parece que aún en la versión actual del Club existen hombres y jugadores que sienten la camisa y que están dispuestos a entregarse por ella. El Club América no tiene que reinventarse, tiene que reencontrar su identidad, sus raíces, su historia. A 95 años de su fundación, el América es un equipo sin rumbo ni destino. Es necesaria una dosis de historia combinada con una inyección de amateurismo y grandes cantidades de humildad. El problema es saber quién se las dará. Diego Gaspar Escritor y ex futbolista profesional @diegogasparv

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