Ráfagas de amistad

Así empieza Miguel Hernández uno de sus poemas dedicados al futbol. Se trata de una oda a un gran amigo que jugaba de portero en el equipo en el que ambos compartían sus sueños.

Tu grillo, por tus labios promotores, de plata compostura, árbitro, domador de jugadores, director de bravura, ¿no silbará la muerte por ventura?

Así empieza Miguel Hernández uno de sus poemas dedicados al futbol. Se trata de una oda a un gran amigo que jugaba de portero en el equipo en el que ambos compartían sus sueños. El poema se titula Elegía a un guardameta y destila algo que produce de forma muy sutil el juego: amistad. Si a Camus el futbol le enseñó todo lo que tenía que entender sobre la moral, a mí y a muchos nos ha enseñado lo que se debe saber sobre la amistad.

“Le sorprendió la reacción de uno de sus mejores amigos: corrió de una esquina del campo a la otra para ir a su encuentro. Su rostro incontenible: la mandíbula trabada y los ojos encendidos como volcán en erupción. Sus gestos expresaban una emoción que por fin podía explotar. Y lo hizo con tal vehemencia que logró detenerlo para iniciar un abrazo que selló una victoria con pasaporte al cielo”.

El campo ofrece terreno fértil para la amistad. Casi sin notarlo, te descubres en un campo de batalla que exige victoria. Sea en una cáscara callejera o en una Final interclubera, las condiciones innatas del futbol decantan los sentidos hacia el triunfo. Entonces la amistad cobra aún más sentido.

“Por azares del destino, su equipo congregó a protagonistas con palabras y una gran imaginación. Una expresión precisa era suficiente para suspender la sudoración y el cansancio, una palabra escogida bastaba para motivar contra la adversidad y llevar a la conquista de un trofeo. Su equipo fue imbatible mientras las palabras y la imaginación duraron. La imaginación para encontrar la jugada del triunfo, el pase de la victoria o la atajada protectora. La palabra para recuperar la infancia e hilvanar oraciones tácitas de libertad”.

Es verdad que en la cancha no es imprescindible ser amigo de tus compañeros de escaramuzas, pero cuando esa imaginación y esa palabra se encuentran y se reconocen en momentos de infortunio o de gran felicidad, el torrente de amistad se vuelve explícito e incontrovertible: has encontrado a un amigo.

“Su equipo fue vencido pero nunca olvidó la metáfora. Diecinueve pasos fueron necesarios para abandonar el campo de juego. Diecinueve respiraciones profundas para apagar el fuego y sortear con dignidad la certeza de lo irreparable”.

El idioma se vuelve atemporal y en ocasiones hasta innecesario. La interpretación pasa por otro lado: la devolución de una pared en comodato, una cobertura que exhibe tu debilidad pero fortalece el aparato defensivo del colectivo, la asociación tripartita que termina con un pase filtrado preciso que el amigo define con sólo acariciar el balón hechizado.

“Tan sólo cinco toques de balón fueron suficientes para hilvanar una jugada de gol por adelanto. Primer toque: el portero guarda la calma y no revienta la pelota, la cede con las manos al central por derecha. Segundo toque: el central elude a un rival amagando con la intención de su cuerpo un pase de treinta metros a tierra de nadie. En lugar de ello, suaviza la jugada y entrega la pelota a ras de campo al medio de contención desmarcado por la inercia de la jugada previa. Tercer toque: con la misma fuerza del pase recibido, un empeine golpea el balón de primera intención para elevar un tendido de más de quince metros en dirección del lateral izquierdo en funciones de carrilero por esa parcela del campo. Cuarto toque: recepción orientada perfecta del lateral carrilero y centro tendido con efecto a favor del delantero en la mira. Quinto toque: pase a gol después de un control sublime con la parte externa del botín para eludir la marca del único rival contagiado por lo ocurrido en la puesta en escena”.

Son ráfagas de amistad que brindan la oportunidad de escribir, de vez en cuando, una oda y una poesía al amigo redescubierto en los amaneceres y en las tempestades del campo. 

Diego Gaspar Escritor y ex futbolista profesional @diegogasparv

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