La desaparición del Irapuato

Amigos aficionados, hemos presenciado otro de esos abominables actos de los que esta manchado el fútbol mexicano. No saben las ganas que tenia de escribir de cualquier otra cosa en este fin de...

Amigos aficionados, hemos presenciado otro de esos abominables actos de los que esta manchado el fútbol mexicano. No saben las ganas que tenia de escribir de cualquier otra cosa en este fin de año, pero es inevitable, por el tamaño de semejante atrocidad. Como si no hubiéramos tenido suficiente con haber quedado hace tiempo fuera de un mundial por una de esas “cochinadas” (refiriéndome al caso de los cachirules, que nos privo de ir a Italia ’90), para que se continuase por el camino de la corrupción mediante esa practica desleal que solo se ve en México, la de desaparecer franquicias por la conveniencia de los poderosos. Gracias a esa practica, la afición necaxista, tan numerosa en los treinta y posteriormente en los cincuenta y sesenta, recibió un golpe casi mortal con la temporal muerte de los “electricistas”, que diera paso a un autentico híbrido como fue el Atlético Español en los setenta. Gracias a esa practica, la comarca lagunera se vio privada por diez años de fútbol profesional, cuando el oportunista empresario Anuar Maccise se llevo en 1978 al Laguna para convertirlo en el Coyotes Neza, el cual, por esas cosas del destino, moría de la misma forma en 1988 al ser vendida la franquicia al Correcaminos, que así salvo el pellejo y permaneció en primera, dejando de paso a Neza fuera del máximo circuito por espacio de cinco años. De la misma forma salvaba el pellejo el Puebla, comprando al ascendido Unión de Curtidores en 1999, violando así el legitimo derecho que tiene todo equipo campeón de Primera “A” de jugar en la máxima categoría, igual que le paso al Potros Neza que pese a coronarse en segunda, fue llevado a Veracruz en 1989. Tampico Madero, Atletas Campesinos de Querétaro, Santos de San Luis, Diablos de Torreón, Oaxtepec, son otros nombres que forman parte del ignominioso “catalogo de la infamia” al cual por desgracia se ha sumado el Irapuato, equipo de larga y brillante historia en la división de ascenso, pero al que la mala suerte siempre acompaño en sus estancias en primera, donde a pesar de mantenerse por periodos prolongados, no lograba ni siquiera estar en liguilla, ni mucho menos aspirar a un titulo, en gran parte por sus planteles siempre modestos. Generalmente esa mala suerte de la que hablo iba ligada simplemente a problemas económicos que lo tuvieron al borde del colapso varias veces. Pero, paradójicamente, es ahora que gozaba de una excelente salud en ese sentido, que sus flamantes dueños tuvieron a bien darles una artera y alevosa cuchillada por la espalda mudándolos al puerto jarocho. Queda así confirmado lo que ya todos sabían: Venderse al Grupo Pegaso es vender tu alma al diablo. Hoy puedes parecer en una situación sólida, y mañana ya te pueden tocar las golondrinas. Es auténticamente horroroso lo que han hecho, y es una pena, pues el Verano 2002 aun no comienza y ya esta empañado por el espectro de la corrupción. De todo corazón me uno al coraje y a la indignación que hoy embargan a la afición de Irapuato, esto es algo que no le deseo absolutamente a nadie, y en verdad se pasan los gángster que tenemos por directivos, suficiente tenemos con ver la injusticias que se viven hoy en dia en nuestro México, para que tengamos que atestiguar mas en el fútbol. MI SOLIDARIDAD CON IRAPUATO. ¡YA BASTA DE ABUSOS EN EL FÚTBOL MEXICANO!

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