La Final de las suspicacias

En medio de una liguilla desangelada por la salida de elementos importantes rumbo a sus respectivas selecciones nacionales, nos encontramos con una final que promete ser un tanto desabrida por...

En medio de una liguilla desangelada por la salida de elementos importantes rumbo a sus respectivas selecciones nacionales, nos encontramos con una final que promete ser un tanto desabrida por muchos motivos. En esta ronda de semifinales, la victoria del fútbol defensivo fue inobjetable. Y si bien este estilo de juego no le gusta prácticamente a nadie, sus efectivos resultados quedan fuera de toda duda. Si no pregúntenle a los italianos, tres veces campeones mundiales. Aunque queda claro que su éxito no esta del todo garantizado, para muestra lo que le paso a Tigrillos en la final de la Primera “A”, que pretendiendo aguantar atrás acabo perdiendo ante un equipo como San Luis que no paro de luchar, y de forma increíble sucumbió habiendo llegado con una ventaja de tres goles que parecía definitiva, pero esa es otra historia. El caso es que, tanto América como Necaxa aplicando este mismo esquema salieron triunfantes y son los equipos que están presentes en la serie por el titulo. Por parte del equipo crema mucho tuvo que ver esa pared llamada Adolfo Ríos, que tanto en el partido de Libertadores como contra pumas tuvo una actuación tremenda que bien valió el boleto a su escuadra en ambas justas, aunque es claro que un error suyo que dio pie al momentáneo empate universitario bien pudo arruinar todo el conjunto de grandes atajadas, pero por suerte para él, no hubo necesidad de llegar a esos extremos. Cabe mencionarlo también, los pumas lucharon como nos acostumbraron a hacerlo durante el torneo regular y siempre fueron un peligro latente, pero entre errores de concentración, tiros al palo y las intervenciones de Ríos, todo se fue por la borda. Aun así, un gran esfuerzo el realizado, mismo que debe de llenar de grandes esperanzas a futuro a toda su afición. En el caso de Necaxa, el cerrojo fue más efectivo. Por segunda serie consecutiva dejaron en cero a su rival, que era nada menos que la mejor ofensiva del campeonato. Podrá jugar feo, pero Necaxa se mostró muy bien en su labor defensiva, destruyendo cuanta llegada del Santos se les ponía enfrente y conteniendo con éxito la monstruosa vorágine que se les vino encima de principio a fin. Y aguantar 90 minutos jugando de esta forma también tiene su merito, cualquier otro hubiera tronado en tales circunstancias. Bastó así el gol anotado por Sosa en la ida para alcanzar un objetivo que ni siquiera ellos mismo se creían capaces de alcanzar. Así pues, queda claro que en esta final difícilmente veremos un fútbol espectacular, dado los esquemas defensivos de ambos que seguramente se mantendrán igual. Pero lo que inevitablemente deja mal sabor de boca, es que siendo un encuentro entre equipos de la misma empresa, la final ha quedado tristemente manchada de antemano por el estigma de la duda. Cierto, los americanistas tienen mucho que celebrar pues el maleficio esta a punto de romperse, pero las circunstancias en que este potencial triunfo se daría dejaran en entredicho la plena integridad del mismo. Estas son las amargas consecuencias de una final entre hermanos, entre los hermanos Televisa. Podrán decirse muchas cosas, pero la sombra de la suspicacia ahí estará, molestando cual si fuera piedra en el zapato.

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