El análisis de la Jornada 11

En esta Jornada 11, tuvimos desde excelentes trabajos hasta muy deficientes y esto hace que sigamos insistiendo en que existe una inestabilidad en el arbitraje mexicano.

En esta jornada vimos una serie de contrastes arbitrales que generaron duras críticas de directivos y también a través de las redes sociales. Tuvimos desde excelentes trabajos hasta muy deficientes y esto hace que sigamos insistiendo en que existe una inestabilidad que se ve difícil de poder componer con unas simples charlas entre semana los días miércoles. Aunque haya estado en México con los árbitros (alguno se le obligó a venir desde Guadalajara aún con influenza) Esse Baharmas, instructor de árbitros de Estados Unidos. El origen de la problemática parte del mismo punto siempre y es de quienes están al frente de la instrucción. Hoy el equipo que más se queja es el Atlante-que lo ha venido haciendo desde hace algunas temporadas y la verdad es al que más problemas arbitrales le ha tocado vivir y si no, basta recordar la última mano de Villa para el gol de su equipo  en el Atlante Cruz Azul-. Todo se complica más aún porque fue contra  Pachuca y eso aumenta las molestias. Lo cierto es que Marco Rodríguez tuvo otra mala noche en este juego del día sábado ya que no mide con la misma vara o por lo menos no aplica el mismo criterio frente a jugadas similares y esta inconsistencia arbitral genera mayores enconos dentro y fuera del campo. Inicia marcando un penal temprano contra Atlante por sujetar a un rival dentro del área y vemos que esto existió aunque el jugador tuzo cae no por el jalón sino porque siente que lo sujetan levemente y luego se deja caer de manera poco ortodoxa y sobretodo  momentos después de haber sido sujetado (los jugadores siempre exageran todo contacto). Pero luego viene una serie de faltas que sanciona de un lado dejando seguir como la plancha que le ponen a Navarrete cuando sale a achicar al borde del área penal y solo sanciona sin mostrar ninguna tarjeta (la única que correspondía era la roja para el jugador de Pachuca) y más adelante pisan intencionadamente a un atlantista y Arreola sólo recibe la tarjeta amarilla. Lo malo es que después, en una barrida de Guagua que juega primero el balón y luego se lleva a su adversario, lo sanciona con la roja inmediatamente. Estoy de acuerdo con la expulsión porque aunque sea de frente, aunque haya tocado el balón antes, de todas formas arrolla a su adversario poniendo en peligro la integridad física del mismo. Lo que genera una gran inconformidad en los de Quintana Roo es el hecho que no se haya conducido de igual manera frente las acciones anteriores que también ameritaban la misma decisión y de allí es dónde se generan las inconformidades. Marco ha perdido la posición del mejor de México porque no actúa en el campo como antes lo hacía con gran precisión y congruencia en sus decisiones durante un juego que lo caracterizaba por estricto pero acertado. Hubo otros partidos con bastantes problemas y sobre todo con el mismo sello, la inconsistencia arbitral, el hecho de marcar de un lado una cosa y del otro algo muy diferente o peor aún no señalar nada en absoluto bajo las mismas circunstancias reglamentarias. Esto sucedió en el Toluca-Monterrey. Se señala un penal a favor de Toluca por empujón por la espalda a Alonso que debemos de decir que estuvo en lo correcto sin lugar a dudas, pero… ¿qué pasó con el pisotón imprudencial al “Chelito” Delgado dentro del área choricera que pasó desapercibido? Tal vez no fue apreciado por el árbitro, esto puede suceder, pero ¿en las otras dos acciones muy claras en que se carga totalmente a destiempo… una a Alonso nuevamente y otra más casi al final del juego? La regla señala que se puede cargar al adversario sin que sea falta únicamente cuando se encuentran ambos jugadores a distancia de juego, es decir con el balón muy cerca de los contendientes, pero esta condicionante jamás estuvo presente en estas acciones que debieron señalarse como penal. Falta mucho en la interpretación y aplicación de las reglas de juego y ésta es la mayor problemática y la mayor preocupación. Por ejemplo en el trabajo arbitral de Jesús Fabricio Morales se ven enormes carencias y falta de control y conducción de un partido. Siempre este joven ha reflejado que no tiene la sensibilidad y los conocimientos necesarios para dirigir en la Primera División. Sólo se complica su accionar sancionado cosas que no son o dejando muchas otras sin hacerlo. El ejemplo más evidente entre muchos otros en el Querétaro-Chivas fue la acción de Romo en que mete un codazo a la cara del rival. Su Asistente 2, Adrián Hernández, levanta correctamente la bandera para señalar y él  aplica “ley de la ventaja” situación que no existía ya qua la falta grave la cometió el queretano. La acción sigue hasta que Michel decide lanzar el balón hacia fuera del terreno de juego para que se atendiera a su compañero. Y obvio comenzaron las discusiones y “la cámara húngara” saliendo por allí Romo con una tibia tarjeta amarilla. Para los que escriben por correo diciendo que en esta columna critico mucho a los árbitros habiendo sido yo uno de ellos debo decir primero que mi tarea es analizar y señalar bastantes cosas que se están haciendo mal y que considero que es producto de una mala instrucción o de una mala dirección con la que se están conduciendo en  la Comisión de Árbitros y que mucho de los errores no son por falta de capacidad sino por falta de  capacitación lo cual es muy diferente y a lo que apunto a que debería de corregirse. Sin embargo me complace decir que vi en el último juego América-Pumas un gran trabajo arbitral de Jorge Antonio Pérez. Un joven que se viene destacando por encima de los demás porque tiene todo para ser un gran árbitro. Tiene presencia, mucha personalidad, capacidad física y sobre todo interpreta correctamente las reglas de juego. Marca con mucha categoría dos penales, uno para cada bando siendo congruente en su accionar en todas las ocasiones y expulsa por doble tarjeta a José Antonio García con apego a reglamento ya que la segunda es una barrida a destiempo contra un jugador que viene a la carrera a gran velocidad y pone en riego de esa manera la integridad física de su adversario. Y el hecho que no haya ido con los tacos por delante o que a último momento se haya dado cuenta que no llegaba al balón y sí sobre su adversario e intente frenarse, no cambia la acción que se calificó perfectamente de imprudencia por parte del árbitro. Excelente trabajo de Antonio Pérez ojalá le den el seguimiento que corresponde a un joven de esa categoría y no entre en la bolsa general de que ahora le toca y ahora no le toca como si hubiera que repartir para que todos estén contentos. Por el bien del juego y por el respeto a los equipos siempre deben arbitrar los mejores y los que pasen por su mejor momento.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas