Análisis arbitral de la Jornada 14

Desde la noche del miércoles en que se conoció el nombramiento de Marco Rodríguez para el Clásico Guadalajara-América se desató la polémica.

Desde la noche del miércoles en que se conoció el nombramiento de Marco Rodríguez para el Clásico Guadalajara-América se desató la polémica. Que si no estaba en su mejor momento por qué debía arbitrar tan trascendente juego, que si se ponía en plan de protagonista del partido podría arruinarlo todo, que si se ponía en plan de intolerante echaría  a perder  el futbol y quien sabe que tanto epítetos más sobre su persona se vertieron en esos días previos al Clásico Nacional. En parte las acusaciones y comentarios sobre Marco están fundados siempre en el temor que causa su trabajo arbitral en propios y extraños y su impredecible actitud que puede presentar en un partido de futbol. Los fundados temores comenzaron desde el primer tiempo cuando a poco de iniciado fue dejando de marcar faltas especialmente sobre Benítez en un fuerte encontronazo con Reynoso que dejó su primera huella sobre el brazo del americanista que a la postre lo llevó a tener que abandonar el partido en el segundo tiempo. Durante los primeros 19 minutos existieron empujones y cargas por la espalda entre algunos jugadores de ambos equipos que llegaban a perder el balón por la falta y nada se marcaba.

Se pensaba que el árbitro había salido con afán de no meterse demasiado en el partido como para no tijeretearlo demasiado o por lo menos no aparecer demasiado para no ser el protagonista del mismo, sin embargo, creo que aprecia mal la acción del primer gol anulado del juego cuando Benítez salta con anterioridad a su marcador, el defensa Kristian Álvarez, y cabecea el balón para anotar el primer tanto del partido. Pero Marco anula por falta del delantero que tipifica cómo recargarse con el antebrazo en el hombro del defensor. Existen en estas acciones dos elementos que sirven para determinar la falta. Uno: que utilice el cuerpo de su adversario para tomar mayor impulso al apoyarse sobre él. Dos: que con su movimiento impida elevarse al defensor para tratar de jugar el balón. Creo, en mi concepto, que no existió ni uno ni lo otro ya que al elevarse fue limpio y sin apoyarse pero al saltar en busca del balón también es lógico que se produzca el contacto que a Marco le pareció falta y anula. Lo curioso es que dos minutos más tarde, a los 22 minutos de juego, en el área tapatía sucede una jugada similar sobre Mosquera que no se sanciona. Y esto es lo que genera confusión en los jugadores, público y espectadores de televisión; amén de los Directivos y entrenadores. Luego, a los 23', amonesta a Marco Fabián que salta en forma descompuesta y deja la pierna exprofeso y golpea en los genitales a su adversario. Bien pudo ser tarjeta roja pero no lo decidió así. Si hubiera expulsado a Fabián hubiera sido lo correcto. Pero más adelante, en un tiro de esquina a favor de Chivas, entra Reynoso al segundo palo y cabecea para anotar pero también lo invalida por supuesto empujón de Carlos Fierro sobre Montenegro cuando en realidad se aprecia un simple contacto que no llega a ser sujeción y menos empujón por parte del atacante. Lo que sucede es que ya traían en mente lo anterior y eso ejerce una influencia psicológica fuerte que lleva a la tendencia a ver cosas que en realidad no suceden. Muchos le han puesto el nombre de “ley de la compensación” a este efecto psicológico. Cosas que en realidad no existen en ningún reglamento de juego. Afortunadamente para el segundo tiempo las cosas se componen, los jugadores salen más a lo suyo y se producen menos faltas y menos roces que en la primera parte y todo fluye más tranquila y naturalmente en el partido y Marco se nota menos. Al final del juego, en el minuto 91 de tiempo corrido, expulsa atinadamente a Reynoso por propinarle un golpe a Layún con el antebrazo sobre el rostro de su adversario para finalizar en forma correcta el partido. Es muy difícil para Marco Rodríguez  abstenerse de la polémica, así es y creo que seguirá siendo siempre.

En otros juegos no le fue nada bien al joven Óscar Macías en Pumas-Pachuca que deja de marcar dos claros penales (uno por bando) o como Ricardo Arellano, que junto a su Asistente 1 Domingo Chanona, crean una confusión enorme por un grave error de procedimiento en una jugada a los tres minutos del primer tiempo cuando sucede el primer gol de Jaguares en autogol claro de Alcantar. En esa jugada, antes del toque de Alcantar, existe un jalón de camiseta dentro del área de San Luis a Jackson que el asistente le señala y corre por detrás del banderín de esquina para colocarse en su posición para el penal sin fijarse que enseguida de la acción el defensor introduce el balón en su propia meta. Para dar el gol tuvieron que juntarse y platicar un buen tiempo creando incertidumbre en todos los jugadores y espectadores. La ventaja siempre debe ser prioridad para el árbitro y sus asistentes pero aquí fue todo confusión hasta que por fin resolvieron afortunadamente de manera correcta otorgando el gol marcado. Un partido que se jugó con muchísimas faltas sin que tampoco se cortara adecuadamente con ellas a través de la aplicación de las tarjetas de manera adecuada.

En fin, que todavía les falta mucho en materia de procedimientos arbitrales y aplicación de las reglas y su espíritu.

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