Hay que aprender de la Eurocopa

En la Euro, hemos visto un tipo de arbitraje distinto al que vemos en América y más aún del que vemos en México.

El torneo que hoy capta la atención en materia futbolística por supuesto es la Eurocopa 2012 dónde  más de 2 mil 500 millones de personas en todo el mundo verán este evento durante los siguientes días. Como referencia, por supuesto que los expertos y los involucrados en este deporte no sólo lo ven con fines de distracción o de diversión, sino con propósitos de aprendizaje por lo nuevo que puedan presentar los diferentes equipos que allí se encuentran participando. Por otra parte, se presta para el análisis y la crítica y por supuesto para la autocrítica. En este punto no hablamos sólo de lo expuesto por los técnicos y jugadores, sino también por los árbitros. Se lleva a cabo el experimento de los cinco árbitros en derredor del juego, y además, el árbitro suplente -que no sé si llamarle el cuarto o el sexto árbitro- pero para los efectos será lo mismo. Esto comprende a los árbitros de meta, que vemos ubicados precisamente detrás de las líneas de meta y a la derecha del árbitro y de las porterías con respecto a su diagonal. Ellos están allí como colaboradores del árbitro para aquellas jugadas dónde el central no haya podido ver con claridad,  pero sobre todo sólo cuando él mismo les pregunte, a través de su sistema de comunicación, qué ha sido lo que han podido observar en alguna jugada que para él sea dudosa. Son elementos consultantes no de decisión, lo que significa que sólo intervienen a consulta expresa o en alguna ocasión cuando suceda algo fuera del campo visual del árbitro. No deben de tener iniciativa propia para marcar cuando ven que el central está en posición de observar por sí mismo una jugada específica. Claro que una de las funciones importantes es apoyar cuando un balón entra y sale de la portería y se ha producido un gol o no, o simplemente si una falta fue fuera o dentro del área penal después que el árbitro la haya sancionado. Lo importante es comprender que no están allí para arbitrar sino para apoyar y asistir al silbante principal cuando éste lo requiera. Por otra parte, hemos visto un tipo de arbitraje distinto al que vemos en América y más aún del que vemos en México. Cuando aquí pasa cualquier jugada de falta inmediatamente, a través de los medios, decimos de manera contundente “era de tarjeta” pero cuando vemos el trabajo arbitral de Víktor Kassai, el húngaro que dirigió el Italia-España, aplaudimos que haya sacado tan pocas tarjetas en el juego. Hay una incongruencia en la mayoría de los comentarios cuando se analiza uno u otro arbitraje y creo que de esto debemos aprender bastante. Así como también los jugadores deben de aprender viendo cómo casi no se fingen faltas o no se piden tantas tarjetas por parte de los actores principales del partido. En México se hubieran visto más tarjetas o inclusive alguna roja como la acción de Bonucci sobre Iniesta, pues lanza el pie en plancha y casi a la altura de la rodilla del adversario. Kassai sólo saca la amarilla porque no hubo un contacto directo sobre el adversario por lo que no existió el golpe que lastima o pone en riesgo la integridad física del jugador y, por lo tanto, coincidimos en que la advertencia, a través del cartón, fue lo correcto. O como cuando Balottelli, después de que le sancionan una falta en su contra dentro del área adversaria, protesta golpeando varias veces con el puño en el suelo y el árbitro le hace una advertencia verbal únicamente. Aplaudimos estas acciones pero si hubieran sido en nuestro torneo hubieran sentenciado la actuación del árbitro como malas decisiones. El húngaro midió como pide la FIFA la “temperatura del partido” para en estos casos usar su criterio y saber si sólo con una reconvención de palabra es suficiente o debe de usar las tarjetas para evitar que las cosas sigan creciendo. Ojalá y nos sirva de experiencia para no ser tan severos al hacer juicios de apreciación cuando hablamos del futbol casero.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas