Los malos repiten

En verdad no se comprende qué es lo que pasa a la hora de elegir a los árbitros cada jornada.

Jornada en la que mejoran algunos trabajos arbitrales y, aunque repitieron varios que habían actuado bastante mal en la Jornada 14, de todas formas era necesario que aparecieran en ésta, dada la escases de árbitros que tiene la Comisión de Árbitros. Sin embargo vale decir también que ni se entienden los criterios para designar, ya que hasta donde sabemos hay una calificación que da el Asesor de Árbitros que va al campo, y que además hay una visoría de televisión que hace la propia Comisión y de allí se obtiene una  nota final de cada árbitro en turno. Con todo esto se hace una clasificación de los mejores para la siguiente designación, pero vemos cómo cada semana repiten varios que a todas luces se han equivocado y continúan arbitrando o salen de cuartos árbitros. En verdad no se comprende qué es lo que pasa: o las calificaciones son muy buenas y ven el arbitraje muy distinto a cómo lo veo yo o en realidad no les importan las calificaciones y salen los que les parecen o los que simplemente quiere la Comisión. Si esto es lo que sucede es obvio que todo eso desmotiva a los que trabajan, entrenan, se sacrifican, arbitran bien cuando toca pero que no ven tener las misma oportunidades. Hasta donde sabemos esto último ocurre bastante a menudo, según varios de los comentarios de los que están dentro. Pero en fin, sólo lo comentan en corto pero ninguno tiene el valor civil de decir que están descontentos por el temor de saber que estarían automáticamente fuera. Esto también es real y por eso no tienen el respeto total de sus propias autoridades. Total que nadie dice nada y todo continúa igual. Trascendió que en enero Gilberto Alcalá dejará los medios para incorporarse a la Comisión como Asesor. Ojalá y con esta situación pueda mejorar el estado actual que guarda el arbitraje nacional porque en realidad no entendemos por qué árbitros como Erim Ramírez -quien juzgó muy mal la entrada de Molina sobre Villaluz provocando la fractura de tobillo de este último y ni siquiera falta marcó- sigan trabajando con continuidad. Especialmente si vemos las instrucciones de las reglas de juego que hace la “International Board” a los árbitros y asistentes. En la parte final de las reglas de juego indica que toda entrada que ponga en peligro la integridad física de los jugadores debe de ser interpretada como juego brusco grave y por lo tanto la expulsión. En el juego Monterrey-Santos, Erim se vuelve a equivocar en dos manos claras y deliberadas por parte de los defensas santistas, especialmente la de Baloy en el minuto 45, cuando en una barrida dentro del área se nota claramente cómo el defensa eleva el brazo deliberadamente para tapar la trayectoria del balón y no se marca nada. Y luego, en el minuto 54, vuelve a suceder cuando el defensa de Santos hace un movimiento deliberado hacia atrás y extiende el brazo izquierdo para tratar de evitar que el balón vaya hacia el centro del área. La acción tampoco se sancionó. Lo malo es que hoy varios ex árbitros que estamos en los medios de comunicación opinamos cosas totalmente diferentes y de allí se toman los comisionados para decirles a los equipos que ni los ex¬ silbantes nos ponemos de acuerdo y así siguen justificando el porqué repiten a aquellos que se equivocan. Qué pena que algunos justifiquen lo que es evidente –que son manos claras-. No sé cuál será su interés, pero el mío es aclararle a usted lo que debe de sancionarse y lo que no debe de ser falta de acuerdo con el espíritu del juego. Lo demás queda en cada quien. Pero eso no fue todo, lo peor de ese trabajo arbitral fue la serie de patadas que se dieron, especialmente los jugadores de Santos que golpearon -como Oribe-, sin balón y nada pasó o como el pisotón de Quintero a un adversario que estaba en el piso y lo amonestó porque se enojó, no porque hubiera pisado intencionalmente. Era de tarjeta roja. Por último, el trabajo del joven Macías en Chivas-Atlas dejó mucho que desear en lo disciplinario, cachetadas dadas sin siquiera estar el balón en juego fueron sancionadas sólo con tarjeta amarilla, o patadas al pecho como la que recibió Arellano fue segunda tarjeta amarilla y no roja directa, o la que dio Mancilla dentro del área de Chivas a un rival -por detrás y sin balón- y también cambió la roja por amarilla. Los directivos, jugadores  y entrenadores saben lo que digo. Lo manifesté antes de lo de Villaluz, ¿qué esperan para decir algo, que haya fracturados? (así lo escribí aquí mismo) pues ya lo hubo. ¿Ahora qué?, seguirán esperando para tratar de parar esto o ¿será que a nadie le importa la integridad física de los jugadores?

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