Análisis arbitral de la Jornada 8

De no ser porque los árbitros más veteranos sacan adelante sus partidos, estaríamos en un caos completo en el arbitraje de la Liga MX.

La violencia que pudimos ver en el 10 de diciembre antes y durante el partido Cruz Azul - Querétaro  debe de ser una advertencia para nuestro futbol y especialmente para los dirigentes de la Liga. Falta de previsión, de planeación, de organización y otros factores fueron los que determinaron esa situación tan lamentable como peligrosa. No es este estadio para la Primera División, no cumple los requisitos mínimos de capacidad, estacionamientos y facilidades como para albergar las aficiones de equipos de esta categoría. Nunca hubo la necesaria fuerza policíaca para la realización de un juego de estas dimensiones máximas, contra un rival de una ciudad tan cercana que hacía prever  a priori la llegada de un buen número de sus seguidores. Nuestro futbol ha crecido en violencia. No deben las autoridades de la Liga permitir que esto suceda en México, que tradicionalmente ha tenido un fútbol familiar. Pero como las sanciones no son aplicadas con la severidad del caso para no afectar a los socios comerciales y, todo lo contrario, se desea quedar bien con ellos para que no se molesten en demasía, entonces llegamos a ver estos incidentes que lejos de ayudar van perjudicando el espectáculo y posteriormente afectarán el negocio.   Por otra parte, algo que está afectando al espectáculo cada semana sigue siendo el arbitraje que continúa cometiendo errores que se reflejan en los marcadores. De no ser porque los árbitros más veteranos sacan adelante sus partidos, estaríamos en un caos completo en ese renglón.  De no ser por los Marco Rodríguez, la reaparición de Francisco Chacón, Paul Delgadillo y Roberto García, los demás tienen casi siempre problemas en la toma de decisiones que terminan por afectar resultados. Hay que resaltar además que estos veteranos no fueron formados por la comisión pero ahora les son imprescindibles  para  sacar adelante los partidos más complicados. Por esa razón tienen que aceptar que entrenen cuando gusten, o no pasen las pruebas físicas o hablen demás  aún en contra de ellos mismos. Lo que vimos en Monterrey – Atlas, anulando un gol (Luis Enrique Santander) que debió ser válido a favor de Atlas para marcar una falta de Vuoso que no cometió sino que se la estaban cometiendo a él, o el gol anulado a Chiapas (Jorge Antonio Pérez) por un fuera de lugar de Ochoa que nunca existió, o los penales en Cruz Azul - Querétaro (Erim Ramírez) -uno de Castro que no se marcó y el que sí se señaló que no convenció a nadie en su marcación-, son algunos de los ejemplos de lo que cada semana sucede. Lo que si hay que decir es que gracias al pacto interno y al código de ética todo mundo acepta sin protestar nada lo que les toca vivir cada jornada. Qué bueno que reapareció Chacón en Guadalajara – Toluca, señalando muy bien el penal por un juego peligroso con contacto físico que se transforma en un puntapié reglamentariamente  hablando y qué bueno por los demás veteranos que medio salvan  cada jornada. Ojalá en la noche Roberto García tenga un buen trabajo en Pumas – América, ya que es un juego de suma trascendencia.

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