La esperanza mundialista

Los juegos amistosos siempre han sido un arma de doble filo. De la misma forma en que sirven para construir espejismos y falsas expectativas, pueden sembrar incertidumbre en donde ya de por sí...

Los juegos amistosos siempre han sido un arma de doble filo. De la misma forma en que sirven para construir espejismos y falsas expectativas, pueden sembrar incertidumbre en donde ya de por sí existe animadversión hacia un técnico que no para de arremeter contra todo aquel que osa esgrimir algún comentario que cuestione la actualidad de la Selección Mexicana. Su utilidad depende de la manera en que director técnico y jugadores asimilen los aspectos que deben mejorar y cuáles están plenamente cumplidos con el trabajo realizado.

El partido frente a Holanda prendió los focos de alarma, aunque siempre debe quedar muy claro que lo importante comienza a partir del 11 de junio, cuando los nuestros se vean las caras ante Irán, escuadra peligrosa por el desconocimiento que de ella se tiene. México no cumple ni arriba ni abajo. La defensa es incapaz de resolver las jugadas a balón parado y comete graves equivocaciones a la hora de salir con pelota controlada. En lo que a la ofensiva se refiere, las conclusiones son aun más alarmantes: no se generan ocasiones de peligro y se carece de un mediocampo que pueda hacer algo más que buscar a quienes aparecen por los costados. El pronóstico, hasta hoy, es poco favorable. Da la impresión, de seguir jugando como ante los tulipanes, que no existen muchas posibilidades de alcanzar el quinto partido. Lo rescatable es que el futbol nos ha mostrado una y otra vez que los juegos amistosos muy poco tienen que ver con las competencias oficiales. Así lo esperamos…

La Volpe y su cuerpo técnico se mantendrán firmes en sus respuestas. Dirán que todo forma parte de un proceso de experimentación que tiene como objetivo llegar a plenitud para la Copa del Mundo. Sólo ellos saben si de verdad el funcionamiento del tricolor ha estado conforme a los tiempos trazados. Cuando Lapuente se alistaba para el Mundial de 1998, nadie creía que pudiera hacer un papel digno… acabó demostrándonos lo contrario. Ese beneficio, el de la duda,  se lo merece Ricardo, que de estrategia y preparación futbolística sabe mucho.

Mucho se escribirá en estos días sobre la Selección Mexicana. El pequeño examen ante la representación de Gottingen servirá para afinar detalles, pero tampoco de ahí se podrá concluir claramente cuáles son nuestras posibilidades reales de cumplir con el objetivo de estar entre los ocho mejores del orbe. No será sino hasta el 11 de junio cuando de verdad existan argumentos futbolísticos para opinar tanto a favor como en contra. Mientras tanto, La Volpe debe dejar de hablar porque el tiempo escasea y la Copa del Mundo Alemania 2006 está a la vuelta de la esquina.

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