Golpe doloroso

El optimismo se desvaneció abruptamente. La noche del miércoles, Chivas no fue ni sombra de lo que había sido a lo largo de la Copa Libertadores. Se mostró falto de ritmo, inconexo del mediocampo...

El optimismo se desvaneció abruptamente. La noche del miércoles, Chivas no fue ni sombra de lo que había sido a lo largo de la Copa Libertadores. Se mostró falto de ritmo, inconexo del mediocampo hacia el frente y con escasos argumentos para doblegar a un enemigo que hizo gala de inteligencia y disciplina estratégica. Aunque duela, hay que reconocerlo: quedó muy cerca de naufragar en su intento por levantarse con el máximo cetro continental a nivel de clubes.

La garra no fue suficiente en el choque frente a los brasileños. El Rebaño careció de variantes y terminó dándose cuenta de la fragilidad de una banca que no está al nivel del cuadro titular. La salida de Carlos Salcido y los rumores en que se vio envuelto Omar Bravo tras su fallido intento por incursionar en el balompié europeo, provocaron distracciones costosos a la hora de prepararse para un duelo en el que cualquier titubeo es suficiente para probar el indeseable sabor de la derrota.

Al “Maza” Rodríguez le tocó la mala fortuna de convertirse en el villano de la película. Su error costó y muy caro. Sin embargo, su pifia no habría adquirido tales dimensiones si el equipo rojiblanco hubiera tenido presencia ofensiva. La principal debilidad de los jaliscienses estuvo en el cinturón del campo, donde, para variar, Juan Pablo Rodríguez no se comprometió y prefirió deambular sobre el terreno de juego. El “Chato” está decidido a nunca explotar su potencial, a dar una de cal por otra de arena.

La visita a suelo sudamericano luce extremadamente complicada. Sao Paulo se especializa en el manejo de partidos y confía en sus propios recursos. Guadalajara, en cambio, sufrió un duro revés anímico y sabe que la eliminatoria está a punto de escapársele de las manos. Fundamental será la tranquilidad que demuestren los jugadores, pues podrían ser víctimas de la ansiedad.

El Rebaño no supo o no pudo responder cuando una buena parte del medio futbolístico lo daba como favorito a obtener el cetro de la Copa Libertadores. Ahora, cuando en Brasil ya dan por hecho el pasaporte de los paulistas, José Manuel de la Torre y sus pupilos deberán sacar el orgullo y volver a escribir una de esas historias a las que tanto nos han acostumbrado en últimas fechas.

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