Adios a la ilusión

Son varias las ocasiones cuando podemos llegar a sentirnos frustrados cuando no logramos lo que nos proponemos. Personalmente, creo que puede haber un poco de error al solo reconocer el resultado...

Son varias las ocasiones cuando podemos llegar a sentirnos frustrados cuando no logramos lo que nos proponemos. Personalmente, creo que puede haber un poco de error al solo reconocer el resultado obtenido y no el esfuerzo realizado. Sin duda el mundo del éxito se alcanza mediante resultados y no con esfuerzos, pero aquí es donde resalta la contradicción, esos resultados no hubieran sido posibles si no se hubieran hecho grandes esfuerzos. ¿Entonces que es lo que en verdad debemos medir o analizar? Todavía no lo sé. Esta contradicción asalta mi mente, después de haber tenido una hermosa ilusión que más tarde se convirtió en desencanto. Por algunos momentos imaginé que España seria campeona de Europa, imaginé que al fin ésta selección marcada siempre como cabeza de serie lograría algo importante en el máximo nivel futbolístico posible, imaginé que España callaría bocas con grandes actuaciones y enormes resultados. Pero no fue así. De nuevo como hace dos años vinieron las decepciones, los malos ratos, los corajes, la impotencia y sobretodo la desilusión. Sí bien es cierto que algunos jugadores realizaron su máximo esfuerzo, por otra parte algunas “grandes estrellas” jugaron solamente pensando en la brillantez personal, dejando a un lado las metas de equipo trazadas desde un inicio. Doy paso ahora al sentimiento de confusión, el cual todavía da vueltas en mi cabeza, creado por el entrenador Camacho. Todavía me resulta difícil entender que haya dejado a ciertos jugadores fuera de la selección definitiva, pero lo que más me llama la atención es el hecho de colocar cuatro alineaciones distintas para cuatro partidos importantes, además de realizar sustituciones totalmente ilógicas durante el transcurso de cada partido. Sin duda nadie mejor que él sabe porque lo hizo, aunque sinceramente no creo ni que él lo entienda. En fin como ya es costumbre se tuvo otro gran equipo difícil de repetir, y por contraparte otro gran fracaso difícil de olvidar. Por supuesto podemos buscar cualquier cantidad de culpables, que si no hizo buen planteamiento táctico, que si falló el penal decisivo, que si no jugó a su mejor nivel, que si cometió un error definitivo, etc. La realidad es que España sigue sin demostrar tantos campeonatos de Europa a nivel club, esos títulos juveniles, ser la mejor liga del mundo hoy por hoy y sobre todo esa etiqueta de favorito que tanto le pesa a la hora grande. Y que me disculpen todos pero Francia no fue mejor que España en este último partido, simplemente concretó las pocas oportunidades que tuvo, cosa que los españoles no quisieron hacer durante todo el partido, porque si bien es cierto que no se empató al final los dos goles hubieran sido por penal y no por toda la cantidad de oportunidades desperdiciadas que tuvieron. En fin, cada torneo que pasa me queda más claro que la selección española no quiere incursionar en la historia de manera contundente y trascendental, simplemente no se decide a hacerlo y esto tal vez sea algo con lo que tengamos que lidiar toda nuestra vida. Aunque no pierdo la fé, espero que dentro de dos años la selección española se decida finalmente a lograr ocupar el lugar que la historia le tiene reservado desde hace ya tanto tiempo y que su afición espera con tanta ansiedad que no sede en su apoyo incondicional a pesar de los repetidos tropiezos y desilusiones. Nota aparte: Animo Raúl que un penal fallado no deteriora los logros conseguidos, pero sí puede marcarnos durante un largo rato si no lo tomamos como lección en lugar de verlo como fracaso. Además todos mis respetos porque se necesitan unos muy grandes para tomar esas decisiones en momentos críticos como éste.

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