La octava o la primera

Finalmente ha llegado la hora de la verdad. Y como dicen “no hay plazo que no se cumpla”. La historia como en los más grandes momentos de la humanidad, hace su jugada final, que siempre va a ser...

Finalmente ha llegado la hora de la verdad. Y como dicen “no hay plazo que no se cumpla”. La historia como en los más grandes momentos de la humanidad, hace su jugada final, que siempre va a ser recordada por algo en particular. En este caso hablamos de la historia del futbol, que ahora nos presenta algo nunca antes visto en el torneo de clubes mas importante del mundo, el que siempre reúne a los más grandes de Europa y a los que aspiran en un futuro unirse a esa élite. Nunca antes habían alcanzado la final de la copa de campeones, dos equipos del mismo país, nunca antes la final había tenido un toque tan nacionalista y por supuesto hace mucho tiempo que no se presentaba una final tan atractiva desde el punto de vista del juego mismo. Esta final tiene un matiz diferente y por demás interesante. El Valencia busca por primera vez obtener una copa de Europa, lo cual lo convierte en un rival sumamente complicado y difícil, independientemente del excelente futbol que han venido demostrando a lo largo del torneo. Sin embargo, el Real Madrid cuenta con algo muy importante que difícilmente logra conseguir un club a lo largo de su historia, el mote de “el más grande de todos los tiempos”. Por supuesto que esto puede ponerse a discusión, pero son los fríos números los que lo respaldan después de noventa y ocho años de existencia. En definitiva este partido se presenta como uno de los más complicados para ambos, esto por la sencilla razón de que los dos pelean algo de suma importancia. Para el Valencia ésta primera copa de Europa representa la consecución del único título faltante en sus vitrinas, lo que sin duda es un factor muy motivante y que asustaría a cualquiera. En contraparte para el Madrid, que ya cuenta con todos los títulos habidos y por haber (salvo el improvisado mundial de clubes), este partido no representa más que la octava copa de Europa, número que lo alejaría por un número significativo de trofeos, de su mas cercano perseguidor que es el Milán de Italia. Pero no es solamente el conseguir la “octava” lo que vuelve al equipo madrileño peligroso, sino el hecho mismo de que haya un título en disputa y una final para lograrlo. Volviendo atrás en la historia, fue tan solo hace dos años cuando el Madrid consiguió la “séptima” ante la Juventus, equipo que lideró la liga Italiana por tres años consecutivos y que se presentaba como favorito al título ante un Madrid que como este año la liga era mejor que quedara en el olvido, un año que solo se podría ver salvado por la copa mas anhelada por todos los equipos de Europa. Es por estas dos razones de gran peso, que la primera final del nuevo milenio de la liga de campeones, se presenta en un plano tan atractivo y especial como este. Sin duda veremos algo similar a una batalla a muerte entre dos equipos que buscan obtener la máxima gloria que concede el futbol de mas alto nivel en el mundo conjugándose en un gran partido para el recuerdo siendo características de suma importancia la forma en que el Valencia no ha dejado de soñar y la forma en que el Madrid pelea una final. Por lo pronto estaremos a la espera del desenlace de este torneo que ha traído grandes decepciones y fracasos, así como también muy agradables sorpresas. Que así sea. Alá Madrid por la octava. Venga Valencia por la primera. Hay que hacer historia que lo demás queda en el olvido. Que gane el mejor. Nota aparte: Sabrosa pañolada blanca al presidente y al técnico del Barca. Señores esa es una señal importante de que aunque el león esté dormido, siempre está vigilando. La afición es exigente y merece un equipo que peleé al máximo todos los torneos en los que esté involucrado, cedieron la Copa del Rey, están fuera de la Copa de Campeones y la liga se ve difícil de conseguir, habrá que valorar este año y analizar todos los por menores que se presentaron para lograr la excelencia en tiempos venideros. Recuerden que lo último que se pierde es la humildad. Que Dios perdone su soberbia.

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