Yo Soy EL DIEGO

En estos tiempos que Diego Armando está de moda, me animé a leer su libro después de haber hecho lo propio con el “Gracias, Vieja” de Alfredo Di Stéfano que me pareció bastante bueno y pensé que...

En estos tiempos que Diego Armando está de moda, me animé a leer su libro después de haber hecho lo propio con el “Gracias, Vieja” de Alfredo Di Stéfano que me pareció bastante bueno y pensé que el de Maradona estaría interesante y para mí, un poco más actual que el de la Saeta. Las expectativas se cumplieron y me pareció una obra agradable e interesante a pesar de lo que yo pueda opinar acerca de lo escrito por uno de los mejores jugadores que ha tenido el futbol en toda su historia. Diego Armando Maradona, originario orgulloso de Villa Fiorito, comienza a escribir su libro en La Habana. No cabe duda que Diego tenía ganas de hacerlo ya que se destapa con muchas cosas y deja varios mensajes para los que le quieren y para los que no. A grandes rasgos, el libro toca temas del origen de Diego en Villa Fiorito, su primer equipo “Las Cebollitas”, sus primeros pasos profesionales en Argentinos Junios y sus inicios con la selección albiceleste. Habla también de sus logros como goleador en Argentinos, su frustración por no haber jugado el Mundial de Argentina 78 y su título de Campeón Mundial Juvenil en Japón 79. Su pasión por Boca a inicios de los ochentas y dos de sus grandes derrotas: el Campeonato Mundial de España 82 y su paso por el F.C. Barcelona. Habla también de sus épocas más gloriosas como su resurrección en el Napoli de 84 a 91, así como su máxima gloria en el Mundial de México 86. Habla de sus amigos, pero más de sus enemigos como Pasarella, Ramón Díaz, Menotti, Bilardo y desde luego de los dirigentes de FIFA encabezados por Havelange. Dice que los italianos jamás le perdonarán el que Argentina los haya echado de su Mundial en el 90, así como del dolor que le causó quedar suspendido de Estados Unidos 94 por el uso de la efedrina. Termina el libro comentando acerca de sus regresos al futbol después de las suspensiones como lo fue al Sevilla, al Newell´s y finalmente al Boca Juniors, su equipo del alma. Encontré a un Diego sincero, duro, que no se tienta el corazón. Amante fiel de sus hijas y de su esposa, la Claudia. Sabe reconocer amistades pero no conoce la palabra perdón. Se describe como un loco y rebelde, algo que es del conocimiento de todo el mundo. Diego fue grande y lo sabe, por lo que nunca oculta su poder en las canchas, su dominio del juego, su capacidad para manejar a los directivos, su personalidad para con sus compañeros, Diego se sabe grande y por ello nunca es humilde, se describe siempre como un Grande. Reconoce que muchos lo quieren, pero que muchos más le odian. A Menotti le agradece muchas cosas, pero no le perdona lo del 78. Al Narigón de Bilardo lo quiere, pero al llegar a Sevilla lo odia. A Pasarella lo admira como jugador pero le da repele como técnico. Cannigia es de los pocos que se salvan ya que en todo momento Diego habla bien de él (será que eran compañeros en aquél mundo perdido). Diego critica al Papa Juan Pablo II, lo hace sin fundamento y de una manera muy tonta. A Dios le llama Barba y, al igual que a Fidel dice deberles el hecho de no haber muerto. Pero lo que más me llama la atención, pero me parece hasta cierto punto lógico, es que Diego prácticamente no hable de sus problemas con la droga. Los menciona muy por encima y en ningún momento profundiza. Obviamente que cuando te describes a ti mismo, buscas enaltecer tus cualidades y virtudes, pero considero que ésta era una gran oportunidad para hablar de ello, para decir muchas cosas, para dictar lecciones a los jóvenes que lo admiran. Simplemente, Diego ocultó su problema de drogadicción, no dijo ni cómo entró, ni cómo ha tratado de salir. Necesariamente lo mencionó, por sus “injustas” suspensiones del futbol, pero así namás. Y conste que no es morbo, pero él, como todo líder, puede apoyar y ayudar a salir de ese grave problema a todas las personas que se encuentran inmersas y no pueden salir. Es una pena, que al leer todo lo bueno que en la cancha hizo Maradona, nos demos cuenta que el vicio llamado “droga” no le permitió ganar más y más y más. El talento no se lo quitó la droga. Dios le dio unas cualidades brutales que lo llevaron hasta la cima del fútbol mundial. Pero ese algo llamado cocaína, ese algo llamado....... lo llevó hasta lo más bajo, lo llevó a que nos diera lástima o asco. Me pregunto por qué son pocos los líderes, pocos los que llegan hasta arriba, pocos los que son el número 1 y que al fin de cuentas dejan mucho que desear. La fama, el dinero, las mujeres, la prensa, los mismos aficionados acabamos con ellos. Si Maradona no le entra con ganas a la droga, quizás no habría libro, porque su vida seguiría en plenitud y seguiría escribiendo páginas de oro pero en la historia del fútbol. Pero la historia real así lo quiso, así lo fue, Diego fue el más grande en la cancha......... Maradona es un tipo loco y lo sabe, él mismo lo dice varias veces en su libro, me llama la atención porqué escribe ahora y no más adelante; es que piensa quedarse activo en el fútbol? Quizás Diego ideó este libro pensando en que la vida lo tenía atado y la muerte esperando. Lo que es un hecho es que sus “memorias” por llamarlas de alguna manera, están llenas de sentimiento, de orgullo, de dolor, de fuertes expresiones, pero creo que si Diego la libró y aprendió de sus errores, tendrá mucho tiempo para seguir escribiendo otro libro. Si ya es cuarentón, si llegó al Almagro o si la FIFA lo reconoció o no como el mejor, es tela que ya han cortado mis compañeros de mediotiempo.com. Me gustaría escribir mucho más de esta obra pero es imposible ya que son muchas cosas, muchos los temas. Lo mejor es que ustedes amables lectores lo lean y lleguen a sus propias conclusiones. Si alguien lo quiere, se los presto. Namás no se amontonen. Este sábado recibe su homenaje en la cancha de Boca, jugando con la Selección Argentina ante un combinado de estrellas internacionales a quien él mismo invitó. La lista es interminable y debe ser un gran espectáculo, donde ante la polémica, se retirará el dorsal 10 de la selección albiceleste. Ojalá que este evento rebase las expectativas de los que quieren a Diego Armando, uno de los más grandes.

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