La Copa de Oro, ¿será negocio?

Generalmente la asistencia en la Copa de Oro ha sido un éxito. En la final de 1996, 88 mil fanáticos presenciaron el triunfo de México sobre Brasil, mientras que cerca de 5 mil personas se...

Generalmente la asistencia en la Copa de Oro ha sido un éxito. En la final de 1996, 88 mil fanáticos presenciaron el triunfo de México sobre Brasil, mientras que cerca de 5 mil personas se quedaron afuera del Coliseo de Los Ángeles sin poder entrar. Dos años después, 91 mil almas asistieron al mismo estadio para ver otro triunfo más de México, sobre el anfitrión, Estados Unidos, mientras que 7 mil aficionados que no entraron, disfrutaron del triunfo tricolor en circuito cerrado de TV en el Sports Arena de LA.

La Copa de Oro, que reconoce en su triunfador al “campeón” de la Concacaf, siempre ha tenido su sede en los Estados Unidos, porque este país hace sentir a todos los equipos en casa, no solo a México. Haití, Jamaica y Honduras han logrado entradas en Miami tan grandes como en sus propios países. Guatemala y El Salvador han llenado estadios en California.

Este 2003, la Copa de Oro tendrá además de los gringos, a México como su sede, tal cual como lo fue en 1993, cuando el Tricolor de Mejía Barón derrotó al combinado de Bora 4-0 ante un lleno total y ambientazo en el Coloso de Santa Ursula, este fue sin duda el último “gran” triunfo sobre nuestros vecinos. Después de cuatro ediciones celebradas en el invierno, la Copa regresa al verano. A pesar del frío copero en años anteriores, los aficionados siempre asistían al evento.

En 1998, cerca de 40 mil fanáticos presenciaron el doble juego México-Honduras/EU-Costa Rica en Oakland, California. El Salvador-Brasil fue presenciado por 55 mil aficionados en el sur de California y cerca de 45 mil vieron el Brasil-Jamaica en Miami a pesar de los tornados de la zona.

Esto no quiere decir que la Copa de Oro sea un gran evento futbolístico, sino son los migrantes a las tierras de Walmart los que hacen que haya buen ambiente en los partidos. En el 2000, los primeros ocho partidos promediaron 30 mil aficionados por partido, sin embargo, los semifinalistas Colombia, Perú, Canadá y Trinidad & Tobago jugaron en California los últimos duelos con un promedio de solo 4 mil personas por partido, 85 mil personas menos de las que vieron las finales de la edición 99.

Seis han sido las ediciones de la Copa de Oro; México ha ganado las de 93, 96 y 98, los EU ganaron la primera en 91 y la última en el 2002; el otro campeón fue Canadá que venció a Colombia en el 2000.

Todo esto a qué nos lleva? El torneo está claramente para ser negocio, hecho para que México y los Estados Unidos lleguen a la final; califiquen en primero o segundo lugar, gringos y aztecas jugaran en sus países, hasta llegar a la final, donde los americanos deberán visitar un estadio que no les gusta, el Azteca. Brasil es invitado para lograr mejores entradas, a pesar de que no vengan con sus mejores hombres. La Copa será un éxito económico si por lo menos, llegan a semifinales estos 3 equipos y desde luego que todo sería redondo si la final se da tal cual como la esperan los concacafkianos. Si no, imagine usted semifinales entre Honduras y Martinica ó Guatemala vs. Cuba, rotundo fracaso.

México y Estados Unidos tienen la obligación de llegar a la final y ambos tienen la obligación de ganar la Copa, más aún los verdes, ya que jugarían la final en casa. Los gringos no nos tienen miedo y con justa razón; la gente de futbol de ese país tiene otra mentalidad y confía en que su equipo siga maltratando al vecino del sur; los mexicanos no queremos aceptar que las cosas han cambiado, sin embargo no nos debe quedar ni la menor duda de que México tiene con qué vencer a los Estados Unidos, ojalá que así se den las cosas, por el bien del "negocio" llamado futbol. Y no empecemos con que sera la revancha del Mundial, esa derrota no se olvida y para que valga la pena, nos debemos vengar en otro Mundial u competición grande; ganarle a los gringos en la Gold Cup, no será lo mismo. AGUR.

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