El patrón del América

Es difícil entender la figura de un "vicepresidente deportivo" y más aún en México cuando tiene presencia en contados equipos. Manuel Lapuente es sin duda uno de los técnicos más exitosos del...

Es difícil entender la figura de un "vicepresidente deportivo" y más aún en México cuando tiene presencia en contados equipos. Manuel Lapuente es sin duda uno de los técnicos más exitosos del futbol mexicano, sin embargo debe entender que hoy, aunque le duela no estar abajo en la banca, el técnico del América es Mario Carrillo.

El domingo, durante la transmisión en TV Azteca del juego entre Pachuca y América, los camarógrafos del Ajusco encontraron unas tomas interesantes: Manuel Lapuente hablando con el celular, dando indicaciones a Víctor Manuel Aguado, auxiliar crema. En cuanto le avisaron al otrora director técnico nacional que su imagen al teléfono estaba saliendo en televisión nacional, decidió dar por terminada la llamada. Porqué colgó, si a él le parece que no hay nada de malo en ello?

Está claro que Lapuente, el directivo, fue quien trajo a Mario Carillo para el banco americanista, lo trajo porque es su amigo, porque comparte de alguna forma su idea futbolística, porque ha sido leal, porque es un técnico capaz, porque seguramente quiso tener a alguien que pudiera dejar influenciarse. Lo interesante será ver cuando lleguen malos resultados a Coapa, el único responsable será Mario? o Lapuente brincará también asumiendo su responsabilidad?

Los medios de comunicación salieron regañados por Lapuente y déjeme decirle míster que el personal de Azteca hizo su trabajo, para eso les pagan y créame que lo que hicieron al filmarlo fue importante para evidenciar la jefatura que usted tiene desde el palco donde se sienta. La labor de los medios es informar, y ustedes como personas públicas deben estar conscientes de todos sus actos para después no andar quejándose. Es lo mismo cuando ustedes los técnicos dicen, no me importa jugar bien, solo ganar, expresión que aunque no nos guste, es válida ya que a ustedes les pagan por eso, por ganar, lo mismo de lo que viven los medios, el domingo la primicia fue ganada por el Ajusco.

En fin, creo que todo técnico está en el banquillo de su equipo y debe ser el máximo y único responsable del desempeño, para eso escoge a sus auxiliares y por algo establece un sistema de juego que debe ser aplicado por sus jugadores. Se valen los consejos y las ideas nuevas, sin embargo creo que hacerlo en pleno juego es algo fuera de lugar. Carrillo le debe mucho a Lapuente, pero también debe tener dignidad y pedir que lo deje trabajar sin este tipo de exhibiciones.

Es importante también que los jugadores tengan claro quién es el que manda, si no, después habrá confusiones y unos querrán quedar bien con Carrillo y otros con Lapuente. Afortunadamente, el América vive un buen momento en el torneo, va a calificar y tiene aspiraciones al título, sin embargo, al momento de las derrotas, todas estas cosas podrán ser relevantes.

Recuerdo que en el Apertura 2002, cuando Lapuente andaba enfermo, Mario entró al quite y dirigió al América con un excelente desempeño ganando 8 y empatando 2 en 10 juegos. Sin embargo su amigo lo hizo a un lado y regresó (debió haberlo dejado en el cargo) y la historia cambió para desgracia de las águilas. El gran paso que llevaban no continuó y la idea del bicampeonato pronto se olvidó. Recuerdo esto para de nuevo demostrar que Lapuente ha sido muy duro con su pupilo y creo que es tiempo de que lo deje trabajar en paz y le de su lugar, lo anime y le brinde confianza total para salir adelante. Todas estas situaciones han afectado tanto a Carrillo que hasta llegó a declarar al Récord que él no tenía los tamaños para dirigir al América, todo esto producto de la confusión que hay en el medio futbolístico sobre quién manda realmente en el América.

Ayer en Coapa, durante la conferencia de prensa, Manuel demostró su ira por la situación en el Estadio Hidalgo; el que nada debe, nada teme, la reacción de Lapuente demostró claramente que le dolió que lo cacharan. Es importante informarle al señor Lapuente que Zagallo y Parreira trabajan juntos en el banquillo, por lo que la comparación de su situación con estos, no aplica. Si esto se hubiera presentado en el Santos o en los Dorados, quizás todo hubiera quedado olvidado en un minuto. Cierto es que todo lo que pasa en América, bueno o malo, se magnifica, sin embargo la responsabilidad de trabajar para un "equipo grande" obliga a los protagonistas a ser más responsables y dar la cara en todo momento.

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