El sueño

Sentir el futbol no consiste en sentarse en una tribuna o frente al televisor y exigirle a los jugadores que hagan lo que uno no pudo hacer nunca; tampoco es el poner cualquier ganancia económica...

Sentir el futbol no consiste en sentarse en una tribuna o frente al televisor y exigirle a los jugadores que hagan lo que uno no pudo hacer nunca; tampoco es el poner cualquier ganancia económica por encima de la esencia del juego, intentando controlar todos los factores que en él intervienen desde un escritorio y con una calculadora en la mano.

El futbol no está en un cajón de una Federación ni en un petardo que hace sangrar al azar. El juego más bello del mundo nunca lo encontramos en aquellos que se consideran valientes por el simple hecho de poder arrebatar a golpes lo que no se pudo ganar manejando la pelota.

El futbol está en los sueños de aquellos que quieren compartir el rodar de un balón con el paraíso, está en aquellos que no pueden dejar de comparar los latidos de su corazón con el bote de una pelota.

El futbol está en la esquina, en los recreos, en los portones que sirven de arco y en el terreno que delimitan 4 piedras. Está en el niño que sueña al patear un bote en una calle, en los que esperan ansiosos el momento de gastar su dinero para pararse en una cancha una vez a la semana, sin importar que en el camino puedan encontrarse cobardes que sólo buscan liberar sus frustraciones.

El futbol está en los muchos valientes que lo juegan para fabricarse un brillo en los ojos que les permite soportar el tedio de una rutina escalofriante que los llevaría a un infarto seguro.

El futbol está en aquellos jugadores que aun distinguen el territorio que delimita la cancha del resto del mundo, en los futbolistas profesionales que siguen considerando un privilegio y no una obligación, el recibir un sueldo por divertirse y que entienden que siempre hay una cantidad de dinero que es suficiente.

El futbol está en todo aquél que agradece una gambeta de más y una falta menos, en aquél árbitro que se siente parte del juego y no rector del mismo, en aquellos que saben que los rivales duran 90 minutos y los amigos son para siempre.

Hay muchos que buscan siempre en los errores de los jugadores la razón para sentirse menos frustrados por la incapacidad que tuvieron para estar en su lugar, pero el futbol, el deporte más bello del mundo, está en aquellos que aplauden a aquél que logró convertir en realidad nuestro sueño.

El futbol se juega con un balón, pero se vuelve realidad cuando soñamos que somos felices.

Dedicado a mediotiempo.com en su 5to aniversario.

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