Control remoto

"En nuestros países, la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra y nada ocurre si la televisión no lo muestra. La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la...

"En nuestros países, la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra y nada ocurre si la televisión no lo muestra. La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad."                                                                               Eduardo Galeano

Es curioso, pero la televisión, un aparato que existe para ser visto, un invento con la capacidad de mostrarnos lo que sucede en cualquier lugar del orbe e incluso en algunos fuera de él, ha provocado una ceguera en algunos aspectos. En este proceso provocado por el gran alcance que tiene la televisión y que tiene el objetivo de controlar macro sociedades, nosotros, el auditorio, somos total y absolutamente responsables.

Nosotros, los que prendemos la tele, hemos caído en un círculo vicioso, apabullados por el poco tiempo que nos queda luego de lidiar con toda la complejidad de mundo actual. Esto nos ha vuelto ciegos, pues ya ni siquiera nos preocupamos por ver las imágenes, sino que esperamos cómodamente a que alguien nos las "explique" y nos diga que opinión tomar.

Ciegos somos de lo que nos gusta o no, ciegos somos de opinión, pues la tele nos dice lo que "debe ser", tan sólo debemos abrir bien los ojos frente a esa caja "de la verdad" para saber cómo nos tenemos que comportar y después, ¡a gozar!, la vida será más fácil, incluso, podemos dejar de pensar, pues en la mágica televisión hay quienes lo hacen por nosotros.

Así, nuestro futbol, como una representación a escala del mundo, ha caído en estos intentos, bastante efectivos de manipulación televisiva; los millones de aficionados light visitan cada domingo los resúmenes y ahí viene lo bueno. Las reglas son sencillas, un sector de la tele está empeñado en decidir que es lo que "debemos ver" y, con una básica edición de jugadas, nos "avisa" que equipos son buenos, que otros ofensivos, que extranjeros funcionan o no; es simple, quitamos estas jugadas, ponemos estas otras y listo, la sociedad obedece.

¿Un penal inventado contra un equipo que hay que apoyar? Fácil solución, mientras corre una confusa repetición hablamos de la comida típica del lugar, y de pasada comentamos que el clima ha resultado benéfico para ver un buen partido. ¿Una expulsión contra un equipo que no nos cae bien? Sencillo, escudriñamos repeticiones desde unos 10 ángulos, unas 34 veces cada uno, hasta que descubrimos que hay un claro jalón con el dedo meñique sobre un hilo que colgaba de la playera del ofendido, ¡qué buen árbitro, caray!

Hay equipos de casa de los que vemos un resumen que abarca medio programa, luego de un "vibrante" 0-0, equipos de moda que pronto no lo serán simple y sencillamente por un plumazo, hay algunos que pasaron de moda hace unos años y siempre estarán como el patito feo, como el Necaxa, que haga lo que haga, juegue como juegue, siempre se dirá que es un equipo defensivo y mañoso que atenta contra el futbol. El otrora "equipo de la década" pasó de moda y no es prioritario que lo veamos jugar, así que, aunque gane por goleada, siempre será tachado de mezquino y sus resúmenes, brevísimos, irán acompañados de sonidos de bostezos.

Incluso, cuando uno de los analistas, que comúnmente son exfutbolistas, hacen un comentario que no va con la línea que maneja la televisora, este es avasallado con las opiniones contrarias de la mayoría de los "verdaderos comentaristas" que le hacen ver su error luego de un "análisis objetivo".

Para tener control total sobre nosotros y el poder de decidir la situación de jugadores y equipos a placer, la tele nos ha dicho que por el simple hecho de salir en ella, los jugadores no tienen derecho a equivocarse y que, si lo hacen, es producto de la ya célebre, pero siempre incomprensible, "falta de actitud", cómo si existiera algún jugador que entre a la cancha con la firme idea de perder. Nos han vuelto una afición amargada, terriblemente insatisfecha y con tendencias graves hacia la locura, pues vemos a personas a las que apenas les alcanza su coordinación motriz para caminar, hablando de "lo fácil que hubiera eludido a ese rival", o a otras a las que su prominente abdomen les impide recordar como son sus pies, diciendo que "ellos podrían hacerlo mejor", o a aquél que evade impuestos, compra su playera pirata y en su vida se ha parado en un estadio, aduciendo que "ese jugador le está robando el dinero".

Esto le ha permitido a la televisión tener cierto control sobre las masas e ir administrando de alguna manera el éxito de sus equipos, pero salvo fieles y sabidas excepciones, a nosotros los aficionados nos ha llevado a un lugar triste, en el que el futbol se sufre y en el que la derrota es igual a jugadores mediocres, perdedores, ratones verdes, gatitos, pollos, en fin, nos ha llevado a mentarle la madre a nuestros colores pensando que eso es "objetividad", a odiar a los que deberían ser nuestros ídolos, a buscar el error como premisa y a olvidarnos del futbol en la mayoría de los partidos.

Sin embargo, en la televisión sí se puede encontrar la verdad, siempre y cuando estemos interesados en buscarla y atentos a lo que pasa. Si nos interesa nuestro equipo, es indispensable ver el partido para hacerse una opinión. Hay que observar las imágenes, ver las jugadas y analizarlas con criterio propio, así, por más que haya voces que nos quieren manipular, estaremos inmunes a ellas y comenzaremos a darnos cuenta de muchas cosas.

Por otro lado, viendo y disfrutando el futbol en el estadio, sabremos que ningún jugador sale a la cancha con la intención de perder, y que cualquier futbolista pasa la semana soñando con hacer el partido de su vida, sabremos que cualquier hombre que esté en la Primera División juega a un gran nivel y que, en estas instancias, las cosas que hacen no son nada fáciles.

Sonriendo por el simple hecho que exista este bellísimo juego, y aplaudiendo en lugar de abuchear, podremos ayudar a que nuestro futbol tenga continuidad, confianza en los jugadores mexicanos, respeto objetivo a los extranjeros, paz en los estadios y poco a poco una mejoría paulatina en todo el medio.

La verdad está a la mano, es accesible en la mayoría de los casos. Sí nosotros no le permitimos a nadie que nos manipule, poco a poco seremos merecedores de que nuestro futbol, nuestra prensa, nuestros directivos y sobretodo nuestros jugadores logren un mejor desempeño.

Seamos parte del futbol mexicano, hecho por y para los mexicanos y para todos aquellos que quieran aportar algo, cumplamos con la función que nos corresponde y no pensemos en invadir o demeritar el trabajo de los otros. La prensa debe entender que, aunque los medios son los que le dan al futbol su carácter de "deporte más famoso del mundo", son los futbolistas los que le dan a la prensa futbolera el material para existir. Los aficionados debemos entender que estamos para disfrutar y, si bien merecemos espectáculos de calidad, no tenemos derecho a convertirnos en seres despreciables sólo porque no pudimos ser futbolistas.

Somos un todo, un organismo en el que, si algo insiste en pudrirse o en comportarse en contra del resto, siempre habrá una enfermedad que nos impida prosperar.

La verdad existe ¿tú la buscas?

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