Soñar despierto

El futbol tiene muchas similitudes con la manera en la que se desenvuelve una religión. Comenzamos a ver como se comporta el deporte más bello del mundo y no podemos dejar de sorprendernos,...

El futbol tiene muchas similitudes con la manera en la que se desenvuelve una religión. Comenzamos a ver como se comporta el deporte más bello del mundo y no podemos dejar de sorprendernos, sobretodo con la centralización de un poder que se basa en algo totalmente abstracto para ejercer su dominio.

El Vaticano es un Estado minúsculo, pero que abarca a un altísimo porcentaje de la población mundial. Este Estado miniatura físicamente, establece las reglas por la que se ha de regir la religión que representa y estas se respetan sin que haya una policía que evite su ruptura, sin importar el país en el que se encuentren sus adeptos.

El futbol se comporta igual, tiene un centro de poder y alrededor del mundo, un gran porcentaje de los seres humanos intentan cumplir cabalmente las reglas que ese Estado minúsculo físicamente y que es llamado FIFA, establece.

Así, podemos encontrar que un grupo de niños en una calle de Singapur, Tokio, París o en Zumpango de los Tejocotes, juegan futbol y respetan las reglas que personas totalmente ajenos a ellos, establecen para este juego. Estas leyes son respetadas lo más exactamente que las posibilidades físicas e intelectuales le permiten a cada jugador y el castigo al no cumplirlas es meramente virtual.

Tal vez una diferencia importante que tiene el futbol con las religiones, es que las reglas establecidas en el balompié, nos dejan una gran libertad de pensamiento, acción y creación. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de "ejercer" nuestro futbol con unas cuantas reglas obligatorias para ordenar el juego y el resto está en blanco, para que nosotros lo vayamos llenando con nuestros propios términos que, entre los mismos miembros de esta gran comunidad, pueden variar de una manera dramática. Incluso, nuestras divinidades cambian de un individuo a otro.

Yo por ejemplo, tengo algunos términos futboleros ya establecidos:

CANCHA: Es como el paraíso, sólo que nosotros podemos visitarlo cada vez que queramos. Es curioso, porque la mayoría de las canchas se sueñan, esto es, una calle, un camellón, el garage de tu casa, un minúsculo espacio plano, en cuanto el balón rueda, ese espacio en el interior de nuestra cabeza se convierte en la cancha más hermosa del mundo.

EL ESTADIO: Es nuestro templo, sólo que este no es un territorio impenetrable para el "otro lado". En cada estadio, cada juego, se invita al enemigo y nuestros representantes establecen un duelo con él para decidir un ganador, al menos hasta un nuevo encuentro. En algunas ocasiones, nosotros debemos de salir de ahí diciendo, ni modo, en esta ocasión el enemigo fue mejor. La verdad no me imagino el día en que alguien salga de una iglesia diciendo, ni modo, hoy el diablo fue mejor…

AFICIONADO: Es aquél que se entiende representado por once valientes, se sabe parte fundamental de ellos y hace lo posible por ser los cimientos de su institución. Está conciente de que son un todo, sólo que a él le tocó hacer una cosa y a los que se ponen el uniforme otra, pero van juntos siempre.

ENERGÚMENO: Es aquél que va al estadio a cobijarse en la masa y que nunca ha podido aceptar el hecho de no ser el que están en la cancha. Así, estos entes especiales siempre se saben mejores y nunca aceptan el error. Ellos merecen todo, en cambio los jugadores, sólo merecen cosas cuando anotan o salvan goles, si fallan, el energúmeno decide que son basura.

COBARDE: Una especie que se cree valiente y resulta ser exactamente lo contrario. El cobarde es aquél que golpea y agrede cuando se sabe en ventaja, es el que pega porque se sabe más fuerte o más protegido. Es aquél que sabe pegar y lo hace creyéndose que es un valiente por eso, pero que cuando no está en una posición privilegiada, huye, llamándose a él mismo, "inteligente". Es el que se esconde en una multitud y ahí insulta y golpea al que tuvo el valor de mantenerse expuesto.

VALIENTE: Es aquél que defiende su causa, su familia o sus amigos sin importar que pueda salir dañado. Es el que pone la cara cuando sabe que no puede ganar, pero que sí puede ayudar a alguien. Valiente es aquél que hace lo que debe, es aquél que aguanta, es aquél que se atreve a pararse en una cancha cuando 60 mil gentes lo abuchean, que se atreve a intentar otra vez aunque se equivoque.

FUTBOL: Es un toque divino que abarca a todo aquél que lo pida y lo cuide. Es la facilidad de soñar despierto y lo que soñamos cuando estamos dormidos. El futbol somos todos aquellos que queremos serlo, en un lodazal, en un metro cuadrado de espacio o en el estadio donde se juega la Final de la Copa del Mundo.

Estas son una mínima parte de las definiciones que el futbol ha creado en mi cabeza. Así, cada uno de nosotros las tiene y muchas serán muy distintas. ¿Has pensado alguna vez en lo que significa para ti cada palabra del lenguaje del futbol?

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