Ángeles y demonios

Sin duda, lo que está logrando la Selección Mexicana Sub-17 es algo importantísimo para el futbol mexicano. La primera Semifinal para una Selección Nacional a cualquier nivel, es un evento para...

Sin duda, lo que está logrando la Selección Mexicana Sub-17 es algo importantísimo para el futbol mexicano. La primera Semifinal para una Selección Nacional a cualquier nivel, es un evento para festejar.

México siempre ha tenido una dosis de humor negro en su historia en los mundiales. El Tri recibió el primer gol y la primera goleada de la historia de las Copas del Mundo, fue el primero en organizar dos mundiales, pero en ninguno pudo superar la barrera que separa a los que sueñan, de aquellos que provocan esos sueños.

Incluso, en un evento que ya fue prácticamente un Mundial Juvenil por el nivel mostrado, y que ganó sorprendiendo al mundo aquella generación dorada de la Selección Amateur Mexicana que conformaban, entre otros, Mario Carrillo y Hugo Sánchez, resultó que fue el último torneo, justo antes de que la FIFA decidiera darle el carácter oficial de Mundial Sub-17, por lo que, el título ganado a pulso, no es reconocido como oficial.

La sanción de la FIFA que nos marginó de Italia 90 en el mejor momento de nuestro mejor futbolista y delantero de todos los tiempos, esos malditos penales, el partido que nos sacó de la bolsa Alemania en Francia 98, la lesión de Cuauhtémoc justo cuando al fin podíamos tener un jugador ofensivo nuevamente en Europa, la fractura de Javier Aguirre que lo echó del Osasuna como jugador, el gol de Walter Samuel cuando América parecía conseguir un milagro ante Boca en la Libertadores, el Cruz Azul que hizo la hazaña de derrotar a Boca en La Bombonera en la Final de la Libertadores para luego llenar la tribuna de balones en la tanda de penales, en fin, por momentos el futbol mexicano parece un juguete irónico de alguien bastante cruel.

Hoy, unos niños de 17 años a quienes nadie tomaba en cuenta y que por lo mismo pudieron trabajar con calma y sin presiones de ningún tipo, dirigidos por un técnico mexicano al que le regresaron su proceso tras el fiasco Grondona, han logrado, en un torneo al que nadie prestaba atención en México pero que es clave para el mundo, superar la maldita barrera de los Cuartos. ¿Y saben porqué? Porque nadie les recordaba a cada rato las amarguras ajenas, porque la prensa comenzó a inflarlos cuando estaban ya demasiado lejos para oírlo y porque siguen jugando futbol nada más, muy bien y muy lejos de los demonios que ha acumulado todo un medio que se cree aun más "malapata" de lo que ya es.

Aun no sabemos si estos niños pueden brillar el Primera División, de Giovani aun no podemos asegurar que será nuestro "Ronaldinho", es aun imposible calcular si Carlos Vela será el delantero que Vergara estaba esperando para llevar más dinero a Chivas. Sin embargo, si podemos sentirnos sumamente orgullosos de ellos, porque juegan muy bien su futbol, el que ellos hacen y al nivel de 17 años, no el que mueven los que ya están pensando como explotarlos, como "venderlos" en cadena nacional.

A estos niños hay que disfrutarlos como tales, como unos ángeles tremendamente unidos, alegres y valientes, que pueden o no llegar a brillar a nivel de equipos de Primera División, pero que, por el momento, son ya nuestra mejor Selección en una Copa del Mundo, algo que nunca quedará opacado si alguno no logra asimilar el nivel del futbol Profesional de adultos, o si alguno se lesiona y baja de juego irremediablemente, o incluso si uno de ellos decide ser arquitecto y dejar el futbol sólo para los domingos.

Lo que están logrando no es algo para el futuro, es ya es una realidad y nada tiene que ver con la ambición de los que ven en ellos una pila de dinero. Estos niños no son parte de las amarguras del futbol mexicano, no deben tener desventaja por aquello que se dio cuando ellos aun no nacían. ¡Por favor! No los destruyamos con nuestos demonios, no inflemos el globo para dejarlo subir y al menor contratiempo reventarlo y dejarlo caer al suelo con un cruel olvido impresionante.

Que no se nos olvide que tienen 17 años, evitemos verlos como alguien que debe hacer lo que nosotros nunca pudimos y aplaudamos lo que hacen ahora, no lo que queremos exigirles en un futuro.

Sólo piensa ¿tú que estás o estabas haciendo a los 17 años? Así comprenderás entonces la magnitud y realidad actual que ellos han logrado: jugar todos los partidos de un Mundial de Futbol.

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