El retiro

"Nunca me había sentido tan lejos del futbol, cómo el día en que descubrí que la derrota que acabábamos de sufrir, no me había dolido", dijo René Jiménez al confirmar su retiro de las canchas con...

"Nunca me había sentido tan lejos del futbol, cómo el día en que descubrí que la derrota que acabábamos de sufrir, no me había dolido", dijo René Jiménez al confirmar su retiro de las canchas con tan sólo 28 años de edad.

Casi nadie había logrado darse cuenta de su apatía, pues sus movimientos en la cancha eran medianamente correctos por una costumbre lógica, sin embargo, René no habló ni una palabra en la cancha, veía como su arco se llenaba de cuero con la misma apatía con la que desde hace años tiraba a la basura los panfletos políticos que le llegaban por correo.

Parecía que sólo había sido un mal momento, pero el propio mediocampista ídolo de la afición confesó después, que en sus últimos partidos se sorprendía a si mismo en pleno juego, pensando en dónde iba a cenar. "Ese fue el principio, pero el colmo fue cuando la victoria y la derrota me dieron exactamente igual".

Así, René la "Rana" Jiménez, decidió alejarse lo más pronto posible del futbol, anunció su retiro irrevocable y pese a que su gran número de seguidores prácticamente hicieron una manifestación frente a su casa para que no los abandonara, el talentoso media punta logró convencerlos diciéndoles con valentía "no los quiero engañar, he dejado de sentir la necesidad de jugar para ganar, por eso, no volveré a jugar futbol mientras no tenga hambre de triunfo".

Este evento que causó revuelo y polémica, por la trascendencia que tenía la "Rana" Jiménez para su club y la Selección Nacional, llenó los periódicos primero de reacciones de comprensión o repudio pero en su mayoría amarillistas y luego de un par de meses de asimilación de la pérdida del "Batracio Creativo", generó algunos ensayos, un par de ello muy profundos, acerca de los orígenes y la finalidad del juego-deporte que es el futbol.

Las primeras reacciones eran las de siempre, la misma basura que "vende" y que incluía desde el rumor de un soborno del rival para que la "Rana" dejara de saltar en su contra, hasta que algún lío sexual desencadenó su salida. No faltó quien le achacó a Jiménez una enfermedad terminal o quien juró verlo en un centro de rehabilitación para adictos a las drogas. Pero la "Rana" estaba diciendo la verdad y realmente había dejado de entender el futbol, se había perdido.

El fenómeno alcanzó plumas de todo tipo, y en uno de los estudios, Asdrúbal Carrasco definió el juego como "Una actividad sometida a reglas en la que si bien se puede ganar o perder, siempre tiene como objetivo buscar la victoria. El carácter lúdico de estas actividades se perderá siempre que no exista interés en planear una estrategia y prepararse bien o mal, pero siempre con el objetivo de obtener la victoria".

Nadie se explicó nunca que le pasó a la "Rana". Ningún psicólogo pudo explicar que sin causa alguna, un hombre hubiera perdido la capacidad innata para buscar la victoria. "Es como si lo hubieran castrado", dijo alguno.

Gracias a este extraño caso, algo quedó muy claro en el entorno futbolero de nuestro país, al menos durante algún tiempo: para jugar futbol, se requiere interés por conseguir la victoria y aunque la derrota es parte del riesgo de jugar, todo lo que gira alrededor de patear una pelota, la táctica, la técnica, la preparación física, la estrategia, la fama, la pasión en las tribunas, en fin, absolutamente todo lo que envuelve al fenómeno del balompié, va encaminado a conseguir y festejar una victoria.

Nunca lo dudes, sí en algún momento descubres que saliste del campo tras sufrir una derrota con la misma sensación que tienes tras ganar un partido; o te sorprendes a medio contragolpe rival pensando en una pizza de champiñones, ¡corre lo más lejos que puedas, aléjate del futbol!

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