¿Y si fuera al revés?

El delantero poblano "Jechu" Díaz llegó a Buenos Aires hace unos 6 años, de la mano del técnico mexicano Andrés Jiménez que fue contratado por un club de primer orden de la Argentina debido a sus...

El delantero poblano "Jechu" Díaz llegó a Buenos Aires hace unos 6 años, de la mano del técnico mexicano Andrés Jiménez que fue contratado por un club de primer orden de la Argentina debido a sus logros y calidad comprobada.

A su llegada, "Jechu" no era conocido, pese a que en México ya tenía cierto nombre, más bien fue recibido con interrogaciones de ignorancia por la afición bonaerense. Pero el mexicano se puso a trabajar como nadie y poco a poco se fue convirtiendo en una referencia de su nuevo club.

Recordemos un poco su historia. Díaz provenía de una familia más bien humilde, pero cascarera de nacimiento, a la cual abandonó a 14 años de edad, cuando tuvo la suerte de ser escogido por las visorías que por aquél tiempo se realizaban en los torneos escolares.

El "Jechu" tenía dos opciones, seguir los pasos de su padre en una fábrica maquiladora y condenar su futuro a la misma semi-miseria que había vivido su familia, o lanzarse a una aventura casi a ciegas usando lo único por lo que era aplaudido por todos, su capacidad innata para jugar futbol.

Así, Jesús Díaz llegó a las Reservas Profesionales del Puebla y tras un paso fugaz por la Tercera y Segunda, fue escogido para debutar en el máximo circuito nacional. "Jechu" tenía 18 años cuando debutó y un par de temporadas después ya ganaba lo suficiente para mantener al menos a sus padres y dos hermanos, mientras con su carisma conquistaba aficiones.

El resto de la historia es conocida, el salto a un club de primer orden en México y la negativa de su ambición más grande, el Tri, que estaba copado por jugadores consolidados y de un nivel importantísimo. Luego, la salida a territorio pampero a un club de importancia donde "Jechu" se ganó con trabajo y goles el reconocimiento de prensa y afición de aquél país que le dio la oportunidad de adaptarse y comenzaba a reconocerlo como ídolo.

Un buen día, un lunes como cualquier lunes, el estratega mexicano Aldo Fuentes, que ya llevaba muchos años trabajando en territorio pampero, fue elegido como nuevo técnico de la Selección Argentina. El nuevo seleccionador de la albiceleste, era por cierto, amigo personal de Andrés Jiménez, quien llevara al delantero mexicano "Jechu" Díaz a aquél país del Cono Sur y, buscando soluciones para su sistema, decidió pedirle al delantero mexicano que se nacionalizara, previendo un posible futuro llamado al equipo nacional que ahora dirigía.

"Jechu" lo pensó un poco, no mucho, pues veía lejana la posibilidad de que en la Selección Mexicana tuviera un lugar, por la gran cantidad de jugadores importantes que el futbol azteca estaba produciendo. Así, con una breve reunión en familia, se tomó la decisión: Argentina seguro iría al Mundial y el sueño de "Jechu" de jugar una Copa del Mundo podría cumplirse, no con la playera verde, pero sí con un equipo de categoría.

Llegó el momento, la convocatoria temida y una reacción ambivalente en el medio futbolístico de la Argentina. Unos apoyaban discretamente la convocatoria del delantero mexicano nacionalizado argentino, incluso le llamaban "el charrito que se convirtió en pampero", mientras otros, obviamente un buen número de jugadores, defendían el derecho que tenían para pertenecer a su Selección, por haber nacido en Argentina y rechazaban el llamado de un naturalizado que les estaba quitando el lugar.

El "Jechu" no era el prototipo del nacionalizado europeo, ya que en los casos de los países del Viejo Continente, la mayoría de los nacionalizados han vivido en su país adoptivo desde que eran unos pequeños niños, porque sus familias se fueron ahí a trabajar. El mexicano se había hecho en tierra azteca y su llegada a la Argentina sólo tuvo razones futbolísticas, aunque después le tomó mucho cariño a aquellas tierras.

[Aquí tú decides el final de esta historia, que cómo obviamnete has notado, es puritita ficción]

Opción 1

Tras jugar su primer partido con el representativo argentino, la prensa y el futbol de aquél país, en general se vieron conmovidos por la gran afinidad que tenía el "charrito pampero" y, con la gran calidad demostrada en su debut, fue adoptado y nadie volvió a cuestionar su presencia en la albiceleste, incluyendo Guillermo Franco quien por esos días era el candidato más fuerte para ser el delantero titular en la Selección Argentina pero que acabó reconociendo la calidad del mexicano naturalizado argentino y decidió apoyarlo…

Opción 2

Pese a todos los méritos del "Jechu", los futbolistas y afición argentinos se volcaron en defensa de lo que llamaban "sus derechos de nacidos argentinos". Técnicos, jugadores que brillaban en el futbol del torneo pampero, apoyados por aficionados y prensa, lucharon con todo y se logró reglamentar el acceso a naturalizados, siendo la principal premisa que su llegada al país se haya dado por motivos extrafutbolísticos y que la educación en el deporte del balompié se haya dado en territorio pampero…

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