El efecto teflón

El futbol mexicano ha entrado en una tremenda velocidad de acción-reacción, olvido e identidad. Como explicara Milán Kundera, la capacidad de retentiva del ser humano es directamente proporcional...

El futbol mexicano ha entrado en una tremenda velocidad de acción-reacción, olvido e identidad. Como explicara Milán Kundera, la capacidad de retentiva del ser humano es directamente proporcional a la duración del suceso en cuestión. Esto es, mientras más rápido suceda algo, nuestra mente tenderá a olvidarlo en un tiempo más corto.

Así, los torneos cortos, estableciendo dos Liguillas y dos campeones por año, han duplicado los ingresos y la atención dirigida a la Primera División de nuestro país, elevando la exigencia y el nivel de los deportistas que en ella trabajan, pero también han tenido este efecto "teflón" de fugaz memoria en un sector de la afición que no tiene el tiempo ni el interés de ser impactado totalmente por un título, por un logro o por un esfuerzo, y por ende, tiende a verlo muy lejano apenas un año después, cuando en un torneo largo, tal vez aun sería Campeón.

Pero esto llega a niveles insospechados cuando las televisoras, los amos del futbol, buscan acelerar aun más este proceso y quieren comerse el mundo con opiniones totalmente contrarias de una semana a otra. Su premisa parece ser distinta para unos y otros, mientras a los "de moda" se les protege con el argumento de una continuidad en la que no se cree realemente, en otros casos la derrota no se asimila, no se comprende, simplemente se castiga y, si el mal momento es de un equipo que "vende", se vuelve un material de un alto morbo… el "Alarma" del futbol.

Es increíble que ahora veamos a los "comentaristas cumbre" de una televisora, diciendo sin parar durante una semana y en horario estelar, "este técnico ya se tiene que ir". Como consecuencia obvia, en el siguiente partido, los aficionados "light", esos que van al estadio una vez al torneo, seguirán los pasos como en una rutina de "Rebelde" y gritarán "fuera fulano", "fuera mengano", siendo que fulano y mengano tuvieron, hace apenas unos meses, la categoría de ídolos. Triste reacción, increíble manipulación y perfecto material para poner entre unos anuncios de un "Reality Show". ¡Sí señores!, pero en este caso es una vida real, no una burda imitación con guión oculto, de la realidad.

Y luego, un segundo después, estos mismos hombres que son capaces de descubrir las razones ocultas de un hombre o un equipo con sólo ver un resumen, que incitan a la gente a que los siga y pida la cabeza de fulanito, que les dicen que es indigno "saludar al rival", sí, estos mismos hombres, se asombran de que haya violencia y repudian el hecho diciendo "caray, es sólo un juego de futbol, esos son energúmenos, gente desubicada". Sí, totalmente cierto, son monstruos, pero son creados por las cobardías de aquellos que viven de poner su gran boca, su gran amargura y su gran envida frente a una cámara de televisión.

El futbol, como todas las cosas en este mundo, merece respeto. Las personas que lo practican merecen respeto. No se puede entender como un comentarista de elite, decida catalogar a una persona a la cual no tiene enfrente, como "tarado", sólo por el hecho de que ha perdido uno o diez juegos, porque es el momento de atacar, el momento de beber la sangre de alguien y escupirla hacia una cámara que va a televisión nacional. Y esto cobra un estado de emergencia cuando la agresión va contra aquellos que les han dado "la nota" y que con su trabajo han mantenido sus puestos.

Es hora de ponerle un alto, sí, es hora, y la única manera es lograr que la derrota no nos desubique. Maradona decía, "hay que aprender a ganar sin sentirse Dios y a perder sin sentirse mierda". No podemos estar hablando de continuidad y al siguiente minuto "ordenar" cortar la cabeza de alguien. No podemos estar hablando de frenar la violencia e incitar a la gente a ejercerla… no podemos olvidar tan rápido.

Parece una mala broma que veamos en un reportaje la "candidatura" del que debe ser el nuevo técnico de un equipo, y al final de este aclarar "no, pero no crean que queremos intervenir, respetamos las decisiones del club"… dice un sabio dicho, "aclaración no pedida, acusación manifiesta". Parece una burla que el entrevistado se preste a esto concientemente, pero es aun peor que lo haga inconscientemente y sea manipulado para esta causa.

El alto sólo lo pondremos nosotros, cuando aprendamos a ser concientes, a pensar por nosotros mismos y a reconocer las virtudes del trabajo de la gente antes que sus defectos en el aspecto personal. El alto lo pondremos cuando entendamos que lo primordial SIEMPRE, es el respeto y la tolerancia, y única manera de lograrlos y exigirlos, es dejar de seguir y alimentar a aquellos que no respetan y que no toleran.

Recordemos que la derrota es dolorosa, pero también es lo que hace tan meritoria y valiosa una victoria.

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