El embrollo

Al ver la premura, el nerviosismo y la tremenda hipocresía con la que se viven y vivirán los últimos dos meses antes de que arranque la Copa del Mundo, tengo esa sensación de que la caja en la que...

Al ver la premura, el nerviosismo y la tremenda hipocresía con la que se viven y vivirán los últimos dos meses antes de que arranque la Copa del Mundo, tengo esa sensación de que la caja en la que nos vendieron el producto "Proceso Mundialista", traía un artículo equivocado en su interior.

No concibo que lo vivido en este 2006 sea el resultado de un proceso, pues hace poco más de 3 años cuando me dijeron que el objetivo era que Ricardo La Volpe estuviera en el Mundial, me imaginaba algo muy distinto. Creía que el resultado de un "Proceso Mundialista" completo sería gran seguridad, tranquilidad y claridad, no en el sentido de total aceptación, si no pensando en que había tal oportunidad de tiempo que el sentido común sería pan de todos los días.

No creía, en aquél inicio del 2003, que la inconformidad de los "otros" (como parece englobar La Volpe a aficionados, prensa y todos los que no escoge para Selección) con el estratega nacional y viceversa, sería un asunto de asesoría internacional e incluso psíquica. Por supuesto, nunca me imaginé que se tuvieran que robar a uno de los grandes ídolos de México, Jorge Campos, para inventar, trastocar y luego borrar la figura de "mediador", que a final de cuentas no causó más que confusión y separó más a La Volpe del entorno.

Sin duda me encantaría saber porqué tras un proceso largísimo aun estamos averiguando si el "Cabrito" aun es rápido, si Claudio Suárez sigue jugando y dónde, si Cuauhtémoc Blanco le cae bien o mal a La Volpe. Me saca de quicio el hecho de que en una conferencia de prensa transmitida a nivel nacional e internacional, preparada con meses de anticipación y anunciada como el evento cumbre, Ricardo La Volpe se haya levantado de improviso, dejando hablando solos a Alberto de la Torre y a Guillermo Cantú para regresar minutos después con un papelito entre las manos donde estaban apuntados los nombres de los elegidos.

Pero tampoco creía que el entorno se convertiría en lo que hoy es, realmente no me pasó por la cabeza que los argumentos futbolísticos en México se volverían obsoletos, que en muchos casos se dejaría atrás todo tipo de sana discusión futbolera y todo se reduciría a la única regla de "besas el suelo que pisa La Volpe o estás en contra del futbol mexicano". Esto no creo que sea por otra causa que por una inconcebible holgazanería intelectual que padecen parte de los encargados de difundir y obviamente, una parte de la afición que avala estas prácticas. Un fuerte sector de la prensa masiva está convertida en un anuncio gigante, con la ausencia total de análisis y con el futbol cancha como evento secundario.

Imagino el día del primer partido de México en el Mundial: "¡Disfrute antes que en el canal de enfrente, como Juan de los Palotes se pone la verde, al mismo tiempo que hace sándwich, va a votar y se pone el cinturón de seguridad , luego veamos el último reportaje acerca de la frase Voy que te quedó jabón y su influencia en la industria de limpieza y en la venta de condones en nuestro país. Tras la pausa, estaremos con la TécnicoCam en el vestidor del Tri y veremos cómo los jugadores se ganan la titularidad en "bailando por el once inicial" ¡Llame y vote si quiere línea de 5 o de 4!… ahh y no se olvide, para finalizar, México contra mmm… Ghan… no, el México-Franc… ¡no! mil disculpas, es el México-Irán".

Todos estos aspectos me preocupan mucho, pues en la cancha, como he dicho anteriormente, veo que el futbol mexicano llega a este Mundial con una inusitada cantidad de opciones para armar una Selección importante, con un nivel técnico muy parejo, como nunca se había visto antes y con la ventaja de haber aumentado considerablemente el roce internacional. Los futbolistas mexicanos, a mi parecer, hoy tienen una preparación mucho más cercana a la que gozan las grandes potencias, pero está comprobado que todo esto no basta, pues para trascender en un Mundial además se necesita tranquilidad, un corazón a prueba de todo, una razón inmune a lo económico por la cual luchar y… mucha suerte.

Ojalá estos dos meses que quedan para la Copa del Mundo pasen rápido, para que este monstruo de mil cabezas en el que se ha convertido el "Proceso Mundialista" no devore todo lo que los futbolistas mexicanos han avanzado en donde realmente está el futbol, ahí, en el campo de juego.

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