Ojalá...

Bueno, pues al parecer este es el momento en el que la esperanza se adueña de todo. Llevamos cuatro años esperando la hora en que México vuelva a jugar un Mundial y hoy, a dos meses de la fecha,...

Bueno, pues al parecer este es el momento en el que la esperanza se adueña de todo. Llevamos cuatro años esperando la hora en que México vuelva a jugar un Mundial y hoy, a dos meses de la fecha, entramos a esa etapa en la que ya no hay vuelta atrás, toda la maquinaria arrancó y no hay manera de pararla o hacerle reparaciones, así como está o funciona o se rompe.

¿Cómo anda la nave? Es difícil saberlo pues al ver a los pilotos declarar a medios nacionales con tal seguridad, pareciera que todo lo que hemos visto en la Selección Mexicana hasta el momento ha sido para distraer al enemigo y luego sentarse en Alemania para ver como el equipo hace su mejor Mundial... ¡Ojalá!

La Volpe y Campos nos hablan como si supieran el desenlace, se refieren a nosotros con palabras e ideas que parecen decirnos "oh, ustedes, los mexicanos de poca fe que no creen en nosotros, ya verán como nos piden perdón cuando regresemos de Alemania"... ¡Ojalá!

Vemos que nuestros hombres, a mi parecer y sobre todas las cosas, unos excelentes guerreros, han sido elegidos con argumentos incluso aristocráticos para que todos sean amigables, que todos se sienten a comer juntos y se diviertan de lo lindo, vamos, cómo si el sistema estuviera tan sólido que se tuviera la seguridad de que acabará llevándolos a triunfos seguros… ¡Ojalá!

Tal vez no sea cierto que La Volpe aun tiene serias dudas en varias posiciones y que hace dos meses planeaba naturalizar a un "10" llamado Walter Gaitán y hoy nos dice que Cuauhtémoc no va porque en sus equipos nunca ha jugado con un "10" natural, nunca ha tenido un "medio estático" como le llama elegantemente y por ello, el Tri en Alemania se decidió que juegue sin un "10" para no alterar el sólido esquema táctico… ¡Ojalá!

Incluso, tal vez sea sólo una finta genial todo lo que sucedió con el "Cabrito", pues ahora Arellano (con toda justicia por cierto) se integra al grupo. Seguramente el habilidoso jugador regiomontano estuvo siempre disfrazado en las concentraciones y los duelos del PROCESO, para así conocer a fondo el tremendo aparato táctico que nos tiene preparado La Volpe y que no le afecte el hecho de no haber participado en la fase definitiva del proyecto.

Ricardo nos dice que ahora ya considera quedarse en la Selección Mexicana si se hace un buen Mundial pues conoce a la perfección a la Selección Sub-23 y lleva una gran ventaja sobre todos los demás. Incluso, el técnico nos habla de que escribirá un libro, donde platicará todas sus experiencias en la Selección, y por como se le escucha criticar al Doctor Mejía Barón al decirle que debería encerrarse en una cueva y no hablar, pareciera que está seguro de que este libro terminará diciendo cómo él, La Volpe, regresó de Alemania con el mundo entre sus manos… ¡Ojalá!

Aunque aquí sí, pase lo que pase, no tiene justificación que hable así de sus antecesores, esos que pusieron a la Selección dónde La Volpe cree que ha llegado solo, porque no se nos olvide que Mejía Barón fue el primero que llevó a México a una Copa América y sin el mentado roce internacional nos metió a la Final peleándole de tú a tú a Argentina e hizo voltear al mundo para ver a México en Estados Unidos 1994. Es cierto, se quedó corto el Doctor Mejía Barón, tenía para llegar más lejos en la Copa del Mundo, pero nadie le puede negar que nos llevó a un lugar que nos era desconocido y al que ahora pertenecemos.

Por cierto, y que sirva de epílogo para este pesimista pero en el fondo muy optimista columna. Ahí en Estados Unidos 1994 estaba Jorge Campos, al igual que estuvo en 1998 con Lapuente y Cuauhtémoc (haciendo grupo ¿eh?), ahí estuvo en Pumas casi niño y luego volvió cada vez que necesitó recuperar nivel (sí, con Hugo), en Atlante con el Doc, en Cruz Azul como suplente del "Conejo". Ahí estuvo Campos, en Puebla con Mario Carrillo, sí, en todos esos equipos y con toda esa gente que hoy siente como detractores. ¿Y saben cuántas veces a Jorge Campos lo dirigió o ayudó a recuperar nivel tras una lesión el propio La Volpe o alguno de la famosa escuela lavolpista? Escarben en lo más profundo de su memoria, levanten una mano del teclado y ayúdenme a contarlos.

Ojalá, en serio ojalá… Lo que es un hecho es que nada ni nadie me podrá quitar a mi Selección, al representante de mi País y siempre con toda el alma gritaré: ¡Mé-xi-co, Mé-xi-co!

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