Mi reino por una Coca

Exactamente a un mes del Mundial; ese fue el momento en el que nuestro estratega nacional decidió armar un barullo tremendo al entablar un compromiso publicitario con una marca ajena a la...

Exactamente a un mes del Mundial; ese fue el momento en el que nuestro estratega nacional decidió armar un barullo tremendo al entablar un compromiso publicitario con una marca ajena a la Federación Mexicana de Futbol, la que lo contrató y quien le paga su sueldo.

El lío es claro, aunque es incomprensible que esté sucediendo. Ahí les va: resulta que la Coca, patrocinador oficial de la Selección Mexicana, se enteró que la Pepsi, su archirival, había convencido a La Volpe a golpe de billetes, de grabar un comercial a escondidas. Así, la empresa líder del refresco de cola, poderosa y oficial patrocinadora, amenazó a la FMF de retirarle su apoyo por este incumplimiento, por lo que apurados, nuestros dirigentes se dieron a la tarea de comenzar una negociación para que el estratega cumpliera con la exclusividad pactada. Ahora, al parecer La Volpe ha recurrido a su recurso más socorrido al amenazar con renunciar ante tal jaleo y agitar así un mar que parecía al fin tranquilo a base de mucho esfuerzo.

Aquí tiene que existir un acuerdo, una negociación, pues sin ella habría sólo dos opciones, o La Volpe deja de ser técnico del Tri o la Coca retira el patrocinio al equipo mexicano, y ninguna de ellas es aceptable ni buena para nadie. El caso es que, a un mes del Mundial, las fuerzas se enfocarán a negociar, a entablar un estira y afloja innecesario, a meterse a un jaloneo absurdo.

La primera pregunta que me viene a la cabeza al conocer este lío es ¿qué hace un técnico de una Selección Nacional, a 30 días del torneo más importante de su vida, metiéndose y negociando con empresas publicitarias cuándo debería estar preparando cada minuto del día a su equipo?

En este momento, después de tanto jaleo, después de que la Federación Mexicana de Futbol ha defendido a La Volpe a piedra y lodo, sacrificando muchas cosas y muchas personas, tras darle al estratega un proceso mundialista completo y haciendo el esfuerzo de tener a los jugadores 90 días antes del Mundial… justo ahora, La Volpe decide poner en riesgo todo por una Coca, bueno, más bien por una Pepsi.

Se preguntarán ¿porqué los jugadores si pueden grabar comerciales para empresas distintas a las "oficiales"? Es muy sencillo, los jugadores tienen un contrato con sus clubes y este tipo de contratos, en su mayoría les da libertad para utilizar su imagen como mejor les parezca siempre y cuando no contraponga los intereses del club ni se realice en horas de trabajo con su equipo. Los jugadores seleccionados no tienen un contrato con la Federación y así, su única obligación comercial con la Selección Mexicana es participar en las actividades que les solicitan y cuando portan los uniformes del Tri, ya sea en una concentración, en un viaje o en un partido. En pocas palabras, la única limitante para un seleccionado es no portar la playera de la Selección Mexicana cuando hagan publicidad a productos ajenos a los patrocinadores oficiales del  Tri.

El caso de La Volpe es distinto, pues el contrato que posee el técnico argentino es con la Federación Mexicana de Futbol, ella le paga su sueldo, claro, a través del dinero que dejan los patrocinadores. No conocemos los términos en que se estableció el contrato del estratega nacional, pero después de todo un proceso de apoyo incondicional casi a ciegas, luego de más de tres años de cobrar un sueldo importante, el compromiso de La Volpe debería ser principalmente moral.

Seguramente esto tendrá un final negociado, La Volpe se quedará en el Tri, la Coca seguirá patrocinando a la FMF y la Pepsi seguirá con sus excelentes anuncios con jugadores de talla internacional, pero ¿qué necesidad hay de todas estas cosas? ¿La Volpe no debería estar estudiando a fondo a los rivales o buscando las mentadas variantes tácticas que nos ha prometido tanto?

No puedo evitar pensar en una frase de Maradona al aceptar que el apodo de "Pelusa" era el que más va con él, pues dice que cuando lo oye se acuerda "de los Cebollitas, de los arcos de caña cuando jugábamos solamente por la Coca y el sándwich. Eso era más puro".

Hoy La Volpe parece jugar también por una Coca… o por una Pepsi, pero su juego, de "puro" no tiene nada.

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