Clásico Regiomontano

Ahora que me toca vivir el entorno de un Clásico Norteño a la distancia, concretamente en la Capital de la República, a cada rato me nace el tratar de explicar en toda discusión futbolera...

Ahora que me toca vivir el entorno de un Clásico Norteño a la distancia, concretamente en la Capital de la República, a cada rato me nace el tratar de explicar en toda discusión futbolera entre compañeros de trabajo y amigos, el por qué de la importancia de este partido en la ciudad de Monterrey. Las comparaciones siempre son obligadas contra el Clásico Nacional, con el Clásico Tapatío, y con los clásicos capitalinos, pero esto no se trata de saber o querer decir cuál es mejor, simplemente a mi juicio y a lo que he vivido a la distancia, el por qué es diferente.

En Monterrey futbolísticamente hablando se vive dentro de una "capsulita", es decir, mediáticamente sólo existen los dos equipos locales y punto. Así como a nivel nacional a la mayoría de los medios nacionales no les interesa o mejor dicho comercialmente no les resulta favorable cubrir a Rayados o Tigres por el "bendito" rating, así mismo en Monterrey muchas veces ni siquiera un partido de la Selección Mexicana vs. Estados Unidos le roba cámara a los equipos locales, a menos que el partido se juegue en un estadio de la localidad. Así de apasionados o de cerrados (dependiendo del punto de vista) somos la afición de cada equipo. Pareciera exageración pero es real, lo viví por muchos años y en 18 meses que llevo radicando en la Ciudad de México, no me ha tocado sentirlo en otros Clásicos. Es por eso que siempre quiero explicar la pasión o el extremo fanatismo con el que se vive un partido de este tipo en el norte de la República.

El Clásico no se vive una semana solamente, es una rivalidad que parcialmente culmina cada semestre en la jornada esperada y a la semana siguiente empieza a calentarse el partido del siguiente semestre. Incluso a raíz del Clásico, ambos estadios venden previamente casi el 90 por ciento de su capacidad con sus abonados. Esto nació para evitar que hubiera más aficionados del equipo visitante en un enfrentemiento así, mediante contraseñas, es decir en un partido previo guardabas tu boleto y con ese solamente podías comprar el boleto del Clásico. Se incrementó a promociones como el "tri-ticket" que involucraba dos partidos previos, pero aun así los aficionados del equipo rival los compraban con tal de asistir al partido, es por eso que se implementaron los abonos que más que obtener un descuento en el total de los partidos, te aseguran tu entrada al Clásico sin tener que hacer filas o juntar contraseñas. Por eso cualquier partido normal tiene asegurado un lleno, independientemente si el equipo está peleando el superliderato o el descenso.

Es tanta la rivalidad con el equipo de enfrente que hasta se goza cuando el otro pierde ante otro equipo. Si un equipo disputa una Final o una participación internacional, aquí no cabe el apoyarlo por ser de la misma ciudad o país ya que al momento de perder le da motivos al rival para burlarse o defenderse en una discusión la cual la hacen pública por tradición en programas de radio. Al igual que en cualquier ciudad existen programas de futbol en radio pero no como en Monterrey. Existen alrededor de tres o cuatro estaciones deportivas las cuales le dedican (en promedio) 9 horas diarias cada una al tema de futbol, es decir, más de 30 horas diarias dedicadas a Rayados y Tigres. A diferencia de por ejemplo las estaciones radiofónicas de la Ciudad de México, allá los protagonistas no son los locutores, sino los aficionados que con sus llamadas telefónicas entran sin filtro a cada programa para apoyar o defender a su equipo. Ya sea 24 de julio o 27 de diciembre, siempre los temas recaen en los Clásicos con discusiones  sobre si en el 96 los Rayados mandaron al descenso a los Tigres, el 6-3 que ganó Tigres a Rayados en el Tec que después se invalidó por la firma falsificada de Osmar Donizete, el 4-1 a favor de Rayados en Semifinales en la era Passarella, el 6-2 de Tigres a Monterrey cuando los dirigía Miguel Herrera, o bien que Carlos Miloc es el único técnico que nunca perdió un Clásico.

Es por eso que este Clásico se vive diferente, los 365 días del año es el día a día de los aficionados. Cuando un refuerzo de algún equipo arriba a la ciudad, hasta los jefes de prensa de los equipos preparan a los jugadores para inmediatamente declarar: "vengo a ganar el Clásico", olvídense de prometer campeonatos, eso es lo que el aficionado quiere escuchar del jugador que, sin haberlo visto jugar, ya es su nuevo ídolo y lo va a defender a capa y espada.  En los partidos previos siempre hay expectativa si alguien sale expulsado con la reacción inmediata de pensar "se pierde el Clásico". Para los equipos, como bien lo declaró una vez el técnico chileno Arturo Salah, es la única semana donde no se necesita motivar a los jugadores, la entrega total está garantizada.

Como en todo Clásico no existe un favorito, aún y cuando uno llegue con tres derrotas y el otro sea Superlíder, durante esos 90 minutos los dos equipos son fuertes y se desconectan del resto de la temporada. Si me obligan a inclinar la balanza hacia un favorito tendría que ser para el local en cuestión, en una proporción de 51 a 49 por ciento por la localía. El hecho es que siempre será un partido muy parejo que marcará a una ciudad por lo menos seis meses.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas