Del remordimiento a la paz

Por Ernesto José Campos

Por Ernesto José Campos Después de alguna mala acción, de cierta conducta que generó daño a alguien, viene junto un sentimiento llamado remordimiento - al menos así pasa con la gente sensible -, y cuando tras esa sensación se logra compensar de alguna manera el daño ocasionado, sobreviene la paz. Y para muchos - aunque suene moralista - no hay nada mejor que sentirse bien con lo que se hace. Esto tiene relación con lo que nos congrega en estas letras - a mí como el escritor de ellas y a ustedes como lectores -. El futbol debe de basarse también bajo ese esquema, porque aunque se les olvide a los actores en la cancha, su función también es social y es la de divertir y agradar. La de correr y luchar. Y tal parece que nuestro querido futbol mexicano debería sentir remordimientos, no es poco lo que cobran en él... No es posible encontrarse con aumentos frecuentes en los boletos de las taquillas para ver al equipo favorito. La gente hace su esfuerzo y al llegar a la cancha se ve un espectáculo gris, con participantes engreídos y árbitros destructores del juego. Y eso se refleja a últimas fechas fuera de nuestros límites territoriales. Ya de analizar con detalle lo que pasó con Toluca y Pachuca se encargaron mis compañeros Alejandro Asmitia, Willy López y El Tesoro. Pero creo que no hay duda en que después de ver los videos de sus partidos ambas escuadras deben sentir remordimientos y ahora podrían estar buscando motivos para mejorar y recuperar la humildad que no demostraron, en vez de localizar pretextos eternos. Este año la selección mexicana tiene compromisos muy importantes y si reconocemos que nuestro representativo nacional está formado por jugadores que (en teoría) deben tener remordimientos en su mayoría, pues es el momento para preocuparnos y de forma sustentada. Ya quedamos fuera de las olimpiadas y del mundial de clubes, pero vienen por delante las eliminatorias para el mundial mayor. Está la Copa América y la Confederaciones dónde el Tri deberá defender el título. Esas son palabras mayores. Sobre todo el boleto mundialista. Sólo queda el deseo de que nuestros jugadores se den cuenta que su trabajo también es social y sirve para sacar a la gente de las presiones económicas, laborales y hasta familiares. Todos sabemos que nada va a pasar en realidad por un partido de futbol. No se va a caer la bolsa ni habrá despidos masivos. Pero es necesario para la distracción y para el sano entretenimiento. Si se dan cuenta de que deben tener remordimiento muchos jugadores y entrenadores, entonces vendrá la paz, es decir, los resultados... ejcampos@mediotiempo.com

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