Diego está de vuelta

Por Ernesto José Campos

Por Ernesto José Campos La noche del sábado fue de un solo hombre. Un futbolista que había tenido que marcharse de México por la puerta de atrás tras una discusión con el presidente del Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas, por haber perdido la final de la Copa Estrella del Milenio. Fue la noche de Diego Fernando Latorre. Su regresó a México se dio con un equipo modesto que trata de mantenerse al margen de los problemas del descenso, el Atlético Celaya. La misión que le fue encomendada no era fácil. Tomar la batuta de esa escuadra y tratar de llevarla a su primera liguilla en un torneo corto. Tras un inicio prometedor pero a la vez discreto, Diego Latorre comenzó a acomodarse con sus nuevos compañeros y en su nueva ciudad. Después de tres jornadas y al enfrentar la cuarta dio muestras de lo que puede significar. Tres goles y un verdadero espectáculo de juego ante el campeón del futbol mexicano. Retomemos su carrera en México: Llegó precedido de gran fama para reforzar al Cruz Azul en el Invierno 99. Tras haber surgido del Boca Juniors y jugado en Italia y España su cotización era alta. Su problema fueron las lesiones. Daba excelentes partidos pero a la semana siguiente se ausentaba del campo por múltiples problemas físicos. Su momento de gloria fue en esa liguilla cuando anotó un gol soberbio ante el Necaxa y después marcó el tanto que llevo a la Máquina a la gran final eliminando al América cuando jugaban con 10 hombres en el estadio Azteca. Pero llegaría la final y no jugaría más que unos minutos. Sólo para ver escapar el título por un gol de oro de Alejandro Glaría del Pachuca. Vendría entonces la final de la Copa Estrella del Milenio en Estados Unidos y otra derrota con el gol de oro. Fuentes cercanas a la situación apuntan que una vez que estaban los jugadores en el vestidor bajó el presidente del club, Billy Álvarez y los regañó de fea forma. Diego alzó la voz y el castigo fue darlo de baja del equipo unas horas antes del cierre de registros para el siguiente torneo. Su destino sería regresar a su patria a jugar con el Chacarita Juniors. Mientras, en el estadio Azul, la gente no dejaba de corear su nombre en cada partido. Celaya anunció su contratación a finales del año pasado y sus resultados los estamos recordando aún ahora, días después de esa goleada de 5-0 de Atlético Celaya a Morelia y esos goles llenos de talento y magia. Diego no enseñó que está de regreso. Qué bueno por el futbol y por el Celaya. ¡Diego está de vuelta! ejcampos@mediotiempo.com

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