La forma de desperdiciar a un grande: Benjamín Galindo

Por Ernesto José Campos

Por Ernesto José Campos Aún quedan frescas en la memoria del aficionado futbolístico las despedidas como jugadores activos de Miguel Marín y Enrique Borja en el estadio Azteca, las de Emilio Butragueño, Michel y Hugo Sánchez en Celaya. Recuerdos justos para elementos únicos. Pero en el presente se viven los últimos momentos como futbolista de uno de los más finos medios que haya producido nuestro balompié. Y la tristeza que se le ve en el rostro cada vez que es ignorado por Jesús Bracamontes para apoyar a las Chivas se reproduce en muchos...muchos aficionados. El “maestro” Benjamín Galindo está siendo miserablemente desperdiciado y además le están faltando al respeto de una forma infame. Un jugador de su trayectoria y con 22 años en primera división no merecer ser despedido de este deporte como lo están haciendo. Las imágenes en la televisión son irrebatibles. Durante la jornada 1 de este torneo el “Rebaño Sagrado” visitó Irapuato. Cuando faltaban 2 minutos para terminar el partido Bracamontes mandó llamar a Galindo para hacerlo ingresar. En lo que se llenaba la tarjeta de cambio y todos esos trámites el partido finalizó y Benjamín se quedó en la banda listo para entrar. Algo que no se le hace ni a un novato se le hizo a un consagrado. Siguieron los partidos que nos ubican hasta ahora, al término de la quinta fecha y el “Benja” sigue sin jugar si quiera un tiempo completo. Si Jesús Bracamontes no quería a Galindo por su edad, su poco juego de recuperación o por la razón que sea. ¿Para que diablos pidió su continuidad en el equipo? Lo hubiera dejado marcharse sin estarlo ridiculizando como hasta ahora. En cuanto a la opinión de la afición su postura es clara. El grito de “Galindo, Galindo” en el transcurso de los partidos es la súplica. Quieren a ese volante que le dé el pase mágico al delantero, o que cobre el tiro libre como maestro. Pero nada pasa... Y para este autor será triste verlo partir del futbol de esa forma que no merece. Son 40 años de edad y para llegar a ellos como futbolista activo ha llevado una disciplina que pocos conocen. Y es lamentable ver el premio a ese esfuerzo de longevidad... ejcampos@mediotiempo.com

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