La “calidad” ¿da para 20 equipos?

Por: Ernesto José Campos

Por: Ernesto José Campos No acababa de terminar de escuchar en la radio la nota sobre la ratificación a la propuesta del incremento de equipos en la primera división, cuando las primeras reflexiones vinieron por sí mismas. La pesadumbre de vivir en medio de una crisis futbolística en el país conlleva a analizar todo lo que emana de él. Y es lamentable verdaderamente lamentable... Haciendo un poco de historia retrocederemos no más de una año para instalarnos en el desarrollo de la Copa Libertadores de 2000. América y Atlas veían con angustia que tenían sus calendarios saturados y tuvieron que elegir entre una participación destacada en el torneo continental o darle su atención al torneo local. Dos partidos por semana, sin tiempo de vacaciones entre pretemporadas, pre-pre libertadores, pre libertadores, el torneo de Verano, el de Invierno. Todo junto en un calendario que contempla a 18 escuadras. Es decir, todo estaba saturado (y más si hay dos torneos por año). Ahora agréguele a ese calendario cuatro semanas más de competencia. América no calificó en la liguilla local y Atlas fue eliminado por el Guadalajara en las primeras de cambio. Si bien en Europa los calendarios son cerrados y nadie se queja de ello hay que destacar que tienen un solo torneo largo, que aprovechan más el tiempo de competencia y que están bien organizados para los partidos y la forma más fácil de constatarlo son las pocos partidos reprogramados que tienen. En nuestro futbol es muy común que un partido de la jornada 3 se juegue entre la 14 y la 15. Otro punto a considerar entre la mala planeación es el sufrimiento que el técnico nacional tiene para conformar a su selección. Los jugadores que convoca son prestados apenas unos días pues deben regresara a sus clubes que son los que les pagan el sueldo. No hay tiempo para una concentración larga de la selección y en una época en donde todos nuestros representativos dan tumbos, lo que debe prevalecer es el trabajo. Sólo con él se corregirán las deficiencias y se rescatarán a las divisiones inferiores que no han dado resultados desde Nigeria 99. A ello hay que agregarle dos equipos más al calendario y a la competencia... El torneo local ha mostrado una falta de calidad terrible. No es constante, los campeones lo son por tener rachas de buen juego durante las liguillas. Y eso se nota cuando al torneo siguiente se la pasan merodeando la parta baja de la tabla. Pachuca no calificó al año siguiente de ser campeón y el Morelia no es ni la sombra del cuadro que consiguió el título pese a ser los mismos jugadores. Nuestro futbol no está generando jugadores nuevos ni con calidad. Entonces dos equipos más sólo estarán pare rellenar el mapa futbolístico. Es cierto que si lo vemos en planos geográficos 18 equipos son muy pocos para el tamaño del país. España tiene el tamaño de Chihuahua y llegó a tener 22 equipos. Pero cuadros con calidad y con una liga ordenada en calendarios. Hay que agregarle a todo ese saturamiento la mediocridad que se fomenta con la medida de incrementar equipos. Durante años el descenso ha sido un castigo deportivo (económico para quienes han resucitado mediante la compra de franquicias) y ahora será una opción solamente. El último lugar del porcentaje deberá jugar un partido de promoción contra el subcampeón de la Primera División A, siempre y cuando el aspirante al máxime circuito deposite 5 millones de dólares en las arcas de la Federación. ¡Recórcholis! Que cosas de las de “sólo en México” Y para los federativos nuestro torneo tiene tanta calidad que no son suficientes 18 inconstantes... ejcampos@mediotiempo.com

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