Los de Abajo

Así nombró Mariano Azuela a la obra más ilustrativa de la novela de la revolución a principios del siglo XX. En la actualidad (guardando las distancias) ese título bien puede ser retomado para...

Así nombró Mariano Azuela a la obra más ilustrativa de la novela de la revolución a principios del siglo XX. En la actualidad (guardando las distancias) ese título bien puede ser retomado para narrar las andanzas de un equipo que si bien no es el último lugar de la tabla, ni del porcentaje, si es el que más abajo ha caído en nuestro peculiar balompié.

Hoy ocupan una plaza que tuvieron que comprar y arrastran un porcentaje que es sólo lo que han cosechado en sus últimos años. El Unión de Curtidores vestido con una franja pasa una vez más por momentos de agobio, presión, molestia de sus aficionados, humillación pública y de crítica permanente.

La tragicomedia comenzó cuando en el Verano 99 la familia Bernart decidió comprar al equipo, que se encontraba en problemas en la tabla, pero a más de 10 puntos del Atlético Celaya y el Monterrey en materia de descenso. Contrataron al español José Mari Bakero como técnico para dejar atrás una de las pocas manchas que hasta ahora tiene la carrera de Alfredo Tena.

El equipo comenzó a caer desde que Bakero tomó a un equipo que no conocía y que para colmo debutó jugando en la casa del Toluca. Al final de ese Verano 99, Celaya y Monterrey conservaron su sitio en el máximo circuito destacando que los guanajuatenses remontaron 24 puntos a la franja desde el inicio del Invierno 99, para empatarlo en el cociente y enviarlo por diferencia de goles a la división de ascenso.

Lo demás ya se sabe, compraron al León, después de protestas en las calles de esa ciudad no se quedaron con los Esmeralda pero si con el Unión de Curtidores. En los años subsecuentes el paso fue irregular con algunos lapsos destacados, calificaron algunas veces de la mano de quien fuera su capitán, Alberto García Aspe.

El problema del Puebla no ha estado completamente en la cancha, pues Miguel Mejía Barón y Mario Carrillo los metieron a liguillas e incluso el actual técnico de Cruz Azul los llevó a una semifinal que perdieron en Torreón. Lo lamentable en su historia reciente ha estado en sus directivos, quienes se divierten acumulando demandas, incumpliendo pagos  y faltando a sus citas en la Federación Mexicana de Futbol ante el Comité de Controversias.

De tal forma, Sergio Zárate, Pablo Hernández Roetti y Tomás Boy, por mencionar a algunos  han tenido que enfrentar a una directiva que no les pagó, les hizo perder el tiempo y se burla de ellos ante la impunidad que en México es clásica.  Otros, como Félix Fernández,  no han cobrado sus salarios completos y prefieren no mortificarse persiguiendo a Francisco Bernart que vive en Miami.

Como siempre ocurre en los torneos de Verano, Clausura, Maya o como se quiera llamar, el descenso cobra una mayor importancia pues al término de las 19 fechas alguien deberá dejar el circuito (al menos en teoría). De todos los candidatos (Jaguares, Colibríes, Veracruz y Puebla) todos arrastran pecados directivos que los han llevado a ese sitio, pero sin duda los del Puebla son los más notables.

El Puebla original tras su descenso se convirtió en Ángeles de Puebla y ahora su franquicia está perdida entre una de las de Primera A que andan de una ciudad a otra sin descanso ni paz. El actual Puebla no está lejos de ir al sitio que sus directivos merecen y que debieran ser tomados de ejemplo de lo que no se debe hacer. De estar hasta abajo, y es lamentable para una afición que los vio alzar el título un par de ocasiones.

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