No lo echemos a perder

Hace algunos días tuve la oportunidad de recibirlo en el programa de radio “A Nivel Cancha” con Alberto García Aspe y un servidor, entre otros. Llegó puntual, desenfadado y con la actitud ligera...

Hace algunos días tuve la oportunidad de recibirlo en el programa de radio “A Nivel Cancha” con Alberto García Aspe y un servidor, entre otros. Llegó puntual, desenfadado y con la actitud ligera de contestar y comentar cuanto tema pasara por la mesa. Empecé por exponerle la agenda y de entrada no le interesó, dijo: - Lo que sea flaco, no te apures... me da igual. Alberto lo había invitado esa tarde y de inmediato confirmó su asistencia. El caso es que “todavía” sigue instalado en la humildad, en la sencillez. Sostuvo una plática simple, honesta y sin el tono que generalmente se le escucha a los jugadores ya hechos.

Esperaba algún día salir campeón, que algún día dejaría el pedregal, que algún día conocería el centro de alto rendimiento allá rumbo a Cuernavaca... ahora sabe que pronto jugará una copa del mundo. Lo que pasa es que todas le llegaron de primera intención.

Sabe que ha causado una revolución en La Noria, sabe que lleva un mes y medio de ensueño. Dice que no le cuesta trabajo adaptarse, ya que su equipo trabaja muy similar a la selección. Sabe que su nombre y figura están permanentemente en los medios. Sabe que los reflectores están apuntándole. Sabe que su presencia ayuda a llenar las tribunas en Insurgentes. Que muchos niños han cambiado del auriblanco al celeste. Lo sabe y agradece.

Platicó de sus inicios, que de niño seguía al León, que admiraba a Milton Queiroz “Tita”. Que lo vio salir campeón. Por ahí también le mandó su cebollazo al Beto Aspe. Platicó que el trabajo psicológico es más importante que el técnico. Que el trabajo diario y la dedicación supera cualquier crisis. Que su mejor ejemplo es sudar la camiseta, la que sea.

Creo que todavía no dimensiona sus alcances. Los alcances que en su época y con toda proporción guardada tuvieron Casarín, Borja, Sánchez y Campos. No creo que comprenda todavía la necesidad del pueblo ( este pueblo) de crear un ídolo. Se le ha venido de golpe. Es un garbanzo de a libra, todavía sano y me refiero a la parte emocional, en donde la ambición, la codicia y fama echan a perder a los mortales. No le inquietemos su principios.

No lo echemos a perder. No lo inflemos. Dejémoslo. Limitémonos a dejarlo seguir siendo ejemplo de entrega, de lucha y de sacrificio... y que de paso le haga entender a varios que “las vedettes” no pertenecen ni se merecen el fútbol.

Que lo aproveche la nueva “Makikina” del Cruz Azul y que le ayude al TRI. Enhorabuena Francisco Fonseca.

El programa fue fluido, se terminó rápido, lo hizo muy agradable. Ojalá podamos hacer otro en un par de años... y hacemos cuentas.

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