El dinero habla, las deudas gritan

“Money talks”, es una expresión norteamericana que quiere decir que el dinero habla, señalando su importancia en el mundo. Si usamos esa expresión para referirnos a las finanzas de Independiente...

“Money talks”, es una expresión norteamericana que quiere decir que el dinero habla, señalando su importancia en el mundo. Si usamos esa expresión para referirnos a las finanzas de Independiente (y de todos los clubes del fútbol argentino), no solo hay que decir que el dinero habla, sino que también lo hacen sus enormes deudas (casi 30 millones, con un déficit operativo mensual que ronda los 350 mil dólares), pero a los gritos. Y fueron esos gritos los que llevaron a que se concrete la venta de Gabriel Milito al Zaragoza de España en “apenas” 4.500.000 dólares. Que sin lugar a duda es muchísimo dinero, pero si se tienen en cuenta las elevadísimas e irrisorias sumas que se pagan hoy por hoy por las transferencias, es indudable que Independiente malvendió a Milito. Y lo malvendió por culpa de su enorme pasivo y la imperiosa necesidad de dinero fresco. Entonces, mientras los dirigentes hacen pésimos negocios, el que pierde es el club de Avellaneda. Que dentro de un año se quedará sin su mejor jugador de la actualidad y uno de los pocos de real categoría que tiene; el otro es Cambiasso y mejor paremos de hacer memoria. Los hinchas rojos están indignados y tienen razón. No solo porque pierden a su mejor figura, sino también porque se dan cuenta del mal negocio. Comparan esta venta con la de Walter Samuel de Boca a la Roma y se dan cuenta que algo no cierra. Samuel, titular de la selección de Bielsa, campeón en los juveniles de Pekerman y con la camiseta de Boca, fue transferido en 21 millones de dólares. Comparando con Milito, que también estuvo en los juveniles pero nunca en la mayo ni salió campéon con los diablos rojos, pero es el mejor defensor del fútbol argentino hoy por hoy; el capitán de Independiente tendría que valer unos 15 millones. Es decir, mas del triple de lo que se va a pagar por él. Si no lo vendieron a esa cifra es porque la urgente necesidad de plata, sin pensar en si se está haciendo un buen o mal negocio, obliga a aceptar la primer oferta que aparezca. Claro, como no es su dinero, los dirigentes no se preocupan tanto por la conveniencia de sus decisiones para el club que manejan. Seguramente si fuése su billetera la que estuviése en juego pensarían no dos sino tres veces antes de actuar. Mientras tanto, Milito se va a ir en junio del año que viene en medio de una pésima venta. Porque el dinero habla y las deudas gritan. Y muy fuerte.

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