¿Alguien va a seguir discutiendo a Palermo?

Hace dos años, hizo 20 goles en un torneo de 19 fechas. Se rompió los ligamentos y, cuando volvió, no al cien por cien físicamente, le hizo un gol a River por los cuartos de final de la Copa...

Hace dos años, hizo 20 goles en un torneo de 19 fechas. Se rompió los ligamentos y, cuando volvió, no al cien por cien físicamente, le hizo un gol a River por los cuartos de final de la Copa Libertadores. En el actual torneo Apertura, lleva anotados 11 goles en 16 partidos. Igual, mucha gente aún discute las cualidades de Palermo. Que es torpe, que es lento, que con la pelota en los pies es un burro. Los argumentos preferidos de los detractores del rubio delantero, que además ponen de ejemplo lo que pasó en la Copa América de Paraguay: los tres penales errados ante Colombia son el karma que aún persigue al nueve de Boca. Pero ante el Real Madrid, por si todavía tenía que demostrar que nada de eso era cierto, Palermo dio una nueva prueba de su valía como delantero. Primero, con sus dos goles, los del triunfo xeneixe. Después, colaborando en la recuperación de la pelota, despejando en el área propia en las jugadas de pelota parada del Real Madrid. Y también mostrando sus virtudes con la pelota. Aguantándola arriba, cuando su equipo necesitaba un respiro. O asistiendo a Delgado, que no llegó a conectar de cabeza cuando ya le había ganado la posición a Hierro. Cosas que Palermo suele hacer domingo a domingo con la camiseta de Boca, pero que solo los de Boca le reconocen. Para los demás (hinchas y varios periodistas) Palermo en un burro, un goleador de cabotaje. En la noche de Japón, mañana de la Argentina, demostró que no es así. Porque no todos los días ni cualquier jugador le hace dos goles al Madrid, y en una final Intercontinental. Ahora, después de su excelente actuación, habrá que ver que dicen de Palermo los que lo critican. Si siguen resistiéndolo, o se rinden ante las evidencias.

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