Y ahora, ¿quién podrá ayudarme?

Seguramente, es lo que debe preguntarse el técnico de Boca en la intimidad, en cada reunión con sus colaboradores, al ver que cada vez se le van más jugadores del Boca multicampeón del 2000....

Seguramente, es lo que debe preguntarse el técnico de Boca en la intimidad, en cada reunión con sus colaboradores, al ver que cada vez se le van más jugadores del Boca multicampeón del 2000. Porque, hasta ahora, se le fueron cuatro futbolistas (y hay que sumar a Battaglia, lesionado, que no va a poder jugar en casi todo el primer semestre) y solo llegaron dos: Walter Gaitán y Javier Villarreal. Claro, con ellos dos Bianchi tiene una variante más en el mediocampo, pero hasta ahora ya perdió a Palermo, Gustavo Barros Schellotto, Medina y Faggiani; y tienen grandes posibilidades de irse Bermúdez (al Besiktas de Turquía, aunque el pase se esté demorando) y Serna (por quien resurgió el interés del Aston Villa). Y al técnico le está costando bastante encontrar a los reemplazantes adecuados. Por Palermo, es un hecho que va a jugar Barijho. Un problema menos, aunque el ex jugador de Huracán tiene un promedio de gol menor al de Martín. En el lugar de Faggiani da la sensación de estar corriendo con ventaja el pibe Clemente Rodríguez, de gran actuación en el último clásico con River. La partida de Gustavo le quita a Bianchi una variante en la zona de volantes, ya que el mellizo podía jugar tanto por derecha como por izquierda, e incluso de enganche si era necesario. Y la venta de Medina es la que menos siente el plantel, ya que el ex jugador de Belgrano era suplente, aunque con la ida de Faggiani iba tener más oportunidades de jugar. Por eso, Bianchi se enojó mucho cuando se enteró de su venta a un equipo Griego. Y ni hablar de cómo se va a poner el Virrey si se le van los dos colombianos. Porque si no está Serna, y con Battaglia recuperándose de una lesión, el sustituto natural es Traverso. Pero si parte también Bermúdez, Traverso jugaría de marcador central y, en ese caso, la cinco sería para Javier Villarreal, un mediocampista más de juego que de marca, diferente a los que suele utilizar Bianchi. Por eso, el entrenador debe estar rezándole a Dios y todos los santos para que ni el Patrón ni Chicho partan hacia nuevos destinos. Mientras tanto, en los torneos de verano, el técnico prueba variantes, tira a la cancha a los juveniles que vienen entrenando desde hace un tiempo con la primera y se pregunta cómo va a hacer a la hora de los partidos importantes. Y más que nunca recuerda una frase que dijo allá por diciembre del año pasado, luego de la vuelta olímpica por el Apertura: “El 2001 va a ser un año de transición”.

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