Se dio la lógica

Se sabía desde el miércoles, era cuestión que la frialdad de los números lo confirmen: de no suceder milagro alguno, San Lorenzo sería el campeón. Y así fue nomás.

Se sabía desde el miércoles, era cuestión que la frialdad de los números lo confirmen: de no suceder milagro alguno, San Lorenzo sería el campeón. Y así fue nomás. Con el 2-1 ante Unión el conjunto del chileno Manuel Pellegrini sumó su nove-no campeonato y coronó una campaña brillante, que incluyó 11 triunfos consecuti-vos, ser el conjunto que más puntos sumó desde que se juegan los campeonatos cortos y tener al goleador del torneo, Bernardo Romeo, con 15 tantos. Pero no solo brilló Romeo en este San Lorenzo campeón, sino también Saja, y sus 629 minutos con la valla invicta; la consolidación del pibe Coloccini en la defen-sa; el despliegue incansable de Michelini en el medio; la explosión de Romagnoli, Ervitti y Estévez como los encargados de armar el juego; y lo ya mencionado de Romeo arriba. Pero además los azulgranas se mostraron como un equipo sólido, que siempre jugó de la misma manera y con la misma actitud en cualquier cancha y ante cual-quier rival. Que después de la caída con baile ante River en el Nuevo Gasómetro enhebró una racha de once victorias consecutivas que lo catapultaron al título. Todo eso tuvo San Lorenzo para consagrarse, merecidamente, como el mejor. Del resto, quedarán los descensos de Almagro y Los Andes, la gran campaña de Huracán en su vuelta a primera, el fracaso de River y los desastres que fueron Racing e Independiente a lo largo del torneo. La gloria, toda ella, quedó pura y exclusivamente para San Lorenzo.

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