Sin dudas, fue el mejor

Una canción dice que si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia. Bueno, en este Mundial Sub-20 que acaba de finalizar con la consagra-ción de Argentina la...

Una canción dice que si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia. Bueno, en este Mundial Sub-20 que acaba de finalizar con la consagra-ción de Argentina la historia fue una sola, y nunca escrita con más justicia. Porque a nadie le quedaron dudas de que el campeón fue el mejor. Contra Ghana, el conjunto dirigido por José Pekerman exhibió todas las virtudes que lo llevaron a dar la vuelta olímpica. Su increíble contundencia, que le permitió estar ya 2-0 a los catorce minutos del primer tiempo en sus dos primeras llegadas. En todo el torneo, Argentina convirtió 27 goles, con un promedio de uno cada 25 minutos. El buen trato de pelota, ese que es marca registrada de los equipos de Pekerman. Toque y toque constante, de Burdisso para Medina, de ahí para Arca, D’ Alessandro, Romagnoli, Saviola o cualquier otro. Argentina hizo a lo largo del torneo del toque su religión. Solidez defensiva. Más allá de la exasperante falta de ideas de los ganeses para acercarse al arco de Caballero, se vio una defensa sólida, segura, siempre firme, que casi no cometió errores a lo largo de todo el torneo. El desequilibrio de sus individualidades. La categoría de Coloccini en el fondo, la gambeta endiablada de Romagnoli, la capacidad de Maxi Rodríguez de aparecer siempre libre, la fantasía de D’ Alessandro, los goles de Saviola. Y el aporte funda-mental del resto, cada un cumpliendo en mayor o menor medida con lo que Peker-man les pidió. Argentina tetracampeón juvenil. Por tercera vez, con Pekerman en el banco de su-plentes. Una historia que se repite y que esperemos siga así por mucho tiempo más.

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