El derecho a la información en el futbol mexicano

Hay algo que causa risa entre los ciudadanos de este país, sin embargo parece que esa gracia más bien es producto de la vergüenza, producto del dolor de observar lo que se hace con el futbol...

Hay algo que causa risa entre los ciudadanos de este país, sin embargo parece que esa gracia más bien es producto de la vergüenza, producto del dolor de observar lo que se hace con el futbol mexicano, específicamente la forma en que los directivos, dueños y empleados de la Federación Mexicana de Futbol manejan a la organización y a los clubes.

El Estado Mexicano ha avanzado en su incipiente democracia con respecto al derecho a la información, reconoce la obligación del Estado para defender y promover el desarrollo al derecho a la información. Así, el artículo 6° constitucional establece: "(…)el derecho a la información será garantizado por el Estado".

No es poco logro dicho derecho. Tuvieron que pasar muchas luchas y varios siglos para lograr el reconocimiento de est, el derecho a la imprenta y libre opinión. (Recordemos que desde el siglo XVII a través de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, producto de la Revolución Francesa, la Constitución de los Estados Unidos de América, la revolución mexicana, y setenta años de un partido en el poder ha costado sangre y lucha para obtener nuestros derechos actuales).

Surge la cuestión fundamental para el futbol mexicano: los sesudos y brillantes directivos, los miembros de la Federación Mexicana de Futbol y sus dueños, pretenden hacer caso omiso a la Constitución, a las leyes, a los reglamentos, a la historia y sobre todo a la voluntad del pueblo mexicano, otorgar el derecho a la información.

De forma orgullosa, retadora, como pavorreal en celo tras su hembra y sin argumento alguno, dichos personajes presumen que su actividad preponderamentemente mercantil (el futbol), se encuentra en un mundo paralelo, una tercera dimensión, en la cual no aplica la Constitución, las leyes, ni mucho menos los reglamentos, por lo tanto nadie la obligará por ningún medio a hacer lo que los aficionados en realidad quieren: Que transparenten su actividad, que los ciudadanos, la afición y el pueblo se les tenga el mínimo respeto y se les rindan cuentas sobre el deporte que forma parte de su vida.

A través del derecho a la información hoy podemos conocer cual es el salario del Presidente de la República, de los Secretarios de Estado, de los Ministros de la Corte, etcétera. Podemos investigar quién promovió tal o cual juicio, como se resolvió y solicitar copia de todos y cada uno de las fojas que lo integran. Tenemos la oportunidad de exigir que es lo que verdaderamente ocurrió en el Fobaproa y en el Ipab, que juicios se tramitaron, y que resolvió al respecto la Suprema Corte de Justicia.

Sin embargo, al futbol y a sus directivos no les es suficiente el gran avance y evolución que tiene la sociedad, en materia de derecho a la información e imprenta. ¿O acaso se puede conocer el salario de todos y cada uno de los futbolistas, qué tipo de contratos mantienen registrados ante la Federación Mexicana de Futbol, cuál es el criterio y los parámetros para sancionar a los futbolistas, qué procedimiento se sigue para determinar los árbitros de cada encuentro, cuáles son los supuestos códigos de ética que existen dentro de la Selección, cuál es el procedimiento que se sigue para combatir, detectar y sancionar el uso de estupefacientes, drogas, enervantes o simplemente complementos alimenticios, cuáles fueron los resultado de dichos análisis en alguno de los encuentros?, etcétera.

La respuesta es sencilla, ni pretenden, ni quieren, ni lo van a aceptar, y nos preguntamos ¿Por qué? fácil y sencillo, es necesario, es benévolo, es urgente, es acorde a la nueva realidad del país, si, sin embargo se acaba el espectáculo, se acaba el negocio, se acaba su diversión. La no existencia del derecho a la información es totalmente acorde a la realidad mental de nuestros directivos, nula.

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