Liguilla de Sorpresas

Por: Francelle Raymundo Cetto Valenzuela

Por: Francelle Raymundo Cetto Valenzuela En días pasados, millones de personas estuvieron observando lo que ocurría en la Liguilla. Todo empezó desde la recalificación, ¿quién se podría imaginar lo que pasaría con Irapuato y Morelia? En el primer juego en Irapuato, todo parecía muy bien para los Freseros. Ambos cuadros dieron un buen partido. Pero lo que nadie se iba imaginar era la goleada que darían los monarcas a los Freseros. Parecía que tal vez Morelia cerraría en casa con un gol de diferencia. Pero no, empiezan las sorpresas: contundente 7-2 para los Monarcas (ni las estampillas pudieron ayudar a Juan Alvarado). Alguien diría “Los Monarcas hicieron mermelada de fresa al Irapuato”. Y así empezarían las sorpresas. Y empezaba el juego de ida entre Santos y Necaxa. Algunos dirían: “Cualquiera de los dos puede pasar”, o “Necaxa va a pasar porque siempre está entre los mejores”. Probablemente la lógica se inclinaba a que cualquiera de los dos pasaría con un gol de ventaja. Y así fue: Santos ganó por un gol. En el Azteca, Santos anota sus dos goles en el primer tiempo, y con eso le bastó para derrotar a un Necaxa que anota tardíamente dos goles y, ¡sorpresa!, ¡el veterano Zague como en sus mejores tiempos, anotando dos goles!. Desafortunadamente para Necaxa, los Santos se iban derecho al cielo de la semifinal. Por lo menos en esta serie la lógica se impuso un poco. Hasta aquí todo está bien. Ya en la noche, los Diablos Rojos de Toluca llevarían a las Águilas dos veces al infierno. Toluca caminaba tranquilo con un 2-0 que les colmaba las ansias por el momento. Cualquier aficionado diría: “El Toluca ya pasó fácilmente”. Pero, ¿quién se imaginaría lo que pasaría allá en Toluca, en la morada de los Diablos? En el segundo partido Toluca anotó primero el gol. Tranquilo 3-0 para el Toluca. Pero, ¡inexplicablemente los jugadores del América se empiezan a comportar como verdaderas águilas para remontar el marcador, de modo que el 3-0 favorable al Toluca evoluciona a un 4-3 favorable al América!. El partido no era apto para cardíacos. Cuando todo estaba llegando a su fin, casi 30 segundos después, sucede algo semejante a un milagro: Cardozo anotaba el gol para Toluca. Otra vez el alarido de felicidad para los aficionados toluqueños. Pero todavía no se acababa. El América lanzaba todo su poder ofensivo al ataque. En fin, la moraleja aprendida de este partido: “En liguilla cualquier cosa puede suceder y cualquier equipo puede pasar”. Afortunadamente para los amantes de la lógica, Toluca pasa con mucha dificultad a la siguiente fase. La noche del miércoles no acababa. Un partido muy parejo iba a iniciar. El número 1 contra el número 8. Alguien diría: “Cruz Azul es el favorito por su buen futbol y por ser el superlíder; ¿cómo va a ganar el Atlas que quedó número 8?”. Pues bien, el Atlas callaría muchas bocas; pero no precisamente en el Jalisco, donde el Cruz Azul fue superior y falló muchas oportunidades de gol; pero al fin y al cabo, Cruz Azul, con un afortunado gol logra llevarse el triunfo. Cruz Azul tenía con el empate o ganar por uno o dos goles. Pero la mayoría no se puso a pensar en los cerebros de los dos equipos. La gran diferencia que había entre Trejo (del Cruz Azul) y el experimentado Lavolpe (del Atlas). Recordemos que Lavolpe saboreó las mieles del triunfo con el Atlante que quedó campeón en 1993. También recordemos que Trejo venía de dirigir al Cruz Azul Hidalgo, y que entró de emergente ante el cese de Tena. Ya en sábado, Cruz Azul estuvo paseándose todo el partido por toda la cancha. Llegaron los dos goles del Atlas y... punto final. ¡Atlas eliminó al Cruz Azul! Claro, Lavolpe tuvo mucho que ver en el triunfo, junto con los jugadores que se entregaron en el terreno de juego. En cuanto a Cruz Azul, desplegó una gran confianza que les hizo perder los pies sobre la tierra. Los amantes de la sorpresa disfrutaron de este gran triunfo rojinegro. Remontándonos al jueves, Morelia enfrentó a Pachuca. No sucedió nada mas rescatable que un aburrido cero a cero. Todo se tendría que definir en Pachuca. Ya en el domingo, los dos equipos estaban dando un partido muy parejo. Los aficionados dirían: “Pachuca tiene que ganar por su condición de local”. Los creyentes en el factor sorpresa dirían: “Morelia juega mejor que Pachuca, Morelia va a ganar”. Al final queda 2-1 favorable al Morelia. Los aficionados tuzos no lo podían creer y estaban fuera de sí. Lamentablemente, algunas personas carentes de valor cívico y de la clase baja social, empiezan a tomar como pretexto la derrota de su equipo para hacer violencia y desatar su ira y decepción contra los jugadores y aficionados del equipo contrario. Lanzaron cualquier cosa que tenían en su mano (objetos líquidos y objetos sólidos). Lograron herir a algunos jugadores, incluso a jugadores del mismo Pachuca, como Pedro Pineda, que le cayó un petardo. Otro lanzado muy cerca del rostro del portero Comizzo y muy cerca de Carlos Pavón, ambos jugadores del Morelia. Todo esto causó sorpresa en el futbol mexicano; primero porque Pachuca no supo mantener su condición de local y segundo por la violencia generada en el estadio Hidalgo. No cabe duda que la liguilla estuvo dominada por el factor sorpresa, tanto en los buenos aspectos (equipos denominados como inferiores logran imponerse ante equipos denominados más fuertes), tanto como en aspectos negativos (la violencia desatada en los estadios). Si hablamos de violencia, no sólo se dieron estos hechos en estadios de primera división, sino también se dieron en estadios de la primera “A” (división catalogada como calmada y sin mucha afición y bullicio en los estadios). Pudimos ver por la televisión cómo aficionados violentos de la ciudad de Zacatecas golpeaban a diestra y siniestra a seguidores de los Gallos de Aguascalientes; y no sólo eso, sino que violaron la reja de protección que había entre ambas porras, llegando incluso hasta el extremo de entrar al terreno de juego dando golpizas y hasta latigazos. Este hecho es repugnante, asqueroso. Aficionados al futbol: NO se deben de repetir actos como ésos. En los estadios debe imperar un ambiente familiar, NO un ambiente de violencia. A los aficionados culpables de provocar desmanes se les debe de denunciar y sacar inmediatamente del estadio. Como usted pudo apreciar, en la liguilla ocurrieron cualquier tipo de sorpresas: sorpresas agradables y sorpresas desagradables. De seguro todavía habrá que ver las sorpresas que están por venir ... en las semifinales.

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