Monarca Aleatorio

Por: Francelle Cetto

Por: Francelle Cetto Después de culminarse la hazaña en el Estadio Nemesio Díez de la ciudad de Toluca, uno se pregunta qué hubiera pasado si el Toluca hubiera sido campeón. Lógicamente toda la historia se hubiese cambiado. Pero la historia ya no se puede borrar: Morelia derrotó al Toluca en su propio estadio. La final resultó ser un encuentro muy parejo, tan parejo que cualquiera de los dos equipos hubiera ganado. Sin embargo, hubo ciertos factores que influyeron también en el triunfo del Morelia. Analicemos algunos: - El Morelia supo imponer su condición de local en el partido de ida, venciendo 3-1 con relativa facilidad a un Toluca desconcertado. - La mala estrategia que impuso Ferrero en el segundo partido al tratar de acomodar a todo el Toluca hacia atrás; es decir, todos defendiendo. - La buena estrategia de Luis Fernando Tena al hacer que el Morelia siguiera intentando al ataque. - La excelente defensiva michoacana (suena mejor que purépecha, ¿no creen?). - La seguridad en la portería con Comizzo. - El jugar en el Nemesio Díez más bien fue un factor a favor del Morelia en los momentos finales, ya que el público (la gran mayoría toluqueños) presionaba muy fuerte al Toluca. - La seguridad de los jugadores michoacanos a la hora de cobrar los penaltis. Pudieran ser muchos más los factores que influyeron en el triunfo del Morelia, pero esos son los más importantes. Esos pequeños factores, quizá insignificantes, hicieron que la balanza se inclinara muy ligeramente en favor al Morelia. Pero por lo que se vio, cualquiera de los dos pudo haber ganado la final. Cualquiera de los dos pudo haber sido el favorito. Cualquiera de los dos pudo haber anotado el gol del triunfo. Cualquiera de los dos porteros pudo haber detenido otro penal. Cualquiera de los jugadores pudo haber anotado el penal del triunfo. Es más, cualquiera de los dos árbitros pudo haber influido en el marcador. Pero como dice cierto pasaje de la Biblia: “El que aguante hasta el fin es el que será salvo”, o, aplicándolo en términos futbolísticos: “El que aguante hasta el fin es el que será campeón”. En resumen, quitando todos los factores en pro y en contra, se puede afirmar que el campeón se definió como en un volado, de forma aleatoria: “cualquiera de los dos”... Y, paradójicamente, los afortunados “monarcas” que nunca habían sido monarcas, ya pueden disfrutar del mote bien merecido de “monarcas”.

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