Como un cuento de hadas

Por: Francelle Cetto

Por: Francelle Cetto El mundo del futbol mexicano es tan mágico que hasta se dan situaciones que solo suceden en los cuentos de hadas y leyendas. Se le apareció el hada madrina al potro, le dijo que lo resucitaría por 5 millones de dólares, y si el potrito aceptaba pagar esa cantidad tendría la oportunidad de regresar a la vida; pero claro, no sin antes enfrentar al malvado tiburón rojo venido de los infiernos. Si el potro derrotaba al tiburón infernal, cobraría vida de nuevo, si no el potro se iría directo al infierno. Esta historia similar a un cuento de hadas fue la que protagonizaron la FEMEXFUT, en su papel de hadas protectoras o genios concededores de deseos. El potrito es el héroe y el tiburón rojo es el villano. Esta fue la historia de la promoción por el no descenso: una idea descabellada de los directivos para salvar a uno de los equipos que más ingresos da a la Federación, encabezados por Burillo Azcárraga y su famoso grupo del caballito alado color naranja. Ya en términos reales, el juego de ida, en Veracruz, resultó una verdadera decepción en donde ninguno de los dos bandos se hicieron daño, pero mostrando el Atlante una ligera superioridad. Realmente sorprenden las medidas que tomó la directiva de los escualos al permitirse el lujo de jugar sin dos de sus más importantes jugadores extranjeros: el caso de Roberto Molina y el portero paraguayo Rubén Ruiz Díaz. Esto repercutió sensiblemente en la derrota que tendrían los tiburones en el juego de vuelta. Teniendo el Atlante toda la ventaja y poseyendo a los mejores hombres, el Atlante se impuso con relativa facilidad a los Tiburones que venían con la idea de que serían hechos ceviche en la capital. De nada sirvió que miles de personas apoyaran al Veracruz, recordando que cuando estaban en Primera eran los perdedores número uno en la capital. El nivel que demostraron ambos bandos en general fue de Segunda, pues ninguno de los dos demostró que tenía un equipo digno de Primera. Por el Atlante solo brillaron Jorge Campos, Salvador Carmona, Abundis…los mismos de siempre, mientras que el resto del plantel permaneció dormido en sus laureles. Es increíble que el Veracruz haya jugado con un portero lesionado. Es un indicio de la falta de preparación del conjunto escualo que, al parecer quedaron resignados con los 4 goles atlantistas. En ningún momento se demostró que el Veracruz ansiaba regresar a la Primera División, pareciera que el partido ya estaba arreglado para que automáticamente lo ganara el Atlante (recordando que los dos equipos son del mismo dueño). Aun así el nivel que demostraron ambos equipos era de Segunda División, pues se trataba de una promoción maquillada para que el Atlante eludiera el descenso. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Así como en un cuento de hadas el bueno le ganó al malo…o más bien el menos malo le ganó al más malo. Atlante, de manera injusta está otra vez en Primera, y el Veracruz de manera justa permanece en Primera “A”. cetto@mediotiempo.com

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